Foto: AON
Según la corredora de seguros AON Perú, que también ofrece este servicio para mascotas, la psoriasis es “una enfermedad inflamatoria crónica producida por una disfunción del sistema inmunitario, que reacciona de forma exagerada ante cualquier elemento alérgeno”. Si bien esta afección dermatológica afecta principalmente a personas, los perros también son propensos a sufrirla. A continuación, detallamos síntomas y tratamientos óptimos para un can en esta situación.
Caracterizada por la aparición de rojeces, escamas, ampollas y otras molestias en la piel, cuando aparece en seres humanos, la psoriasis puede interferir con órganos revestidos con células epidérmicas, como los ojos y el sistema digestivo. En perros, se manifiesta de forma similar. Condicionada por la predisposición genética, la psoriasis canina implica una producción desmedida de queratinocitos (células epidérmicas predominantes), lo cual pone en alerta al sistema inmune y fuerza a las células T a crear una reacción inflamatoria.
En cuanto a los síntomas, debemos prestar atención a las zonas que parezcan inflamadas, irritadas o con descamación. Asimismo, el prurito, picazón producida por la falta de hidratación, es un gran indicador. El pelo también puede verse afectado, al verse opaco o caerse excesivamente (alopecia). Es importante buscar estas señales físicas al bañar a nuestra mascota y prestar atención a un cambio de conducta. La psoriasis puede generar comportamiento irascible y falta de apetito.
Para un diagnóstico oportuno, se debe llevar al animal al veterinario lo antes posible, para que se le practique un test de alergológicos. Si tu amigo de cuatro patas padece psoriasis, puedes recurrir a tres tipos de tratamientos:
Tópicos: Para casos leves o moderados, pueden usarse ciertas cremas.
Fototerapia: Se aplica en cuadros más graves, y en combinación con medicamentos recetados. Según AON, consiste en “exponer la piel a cantidades controladas de luz solar natural o de luz artificial ultravioleta A o ultravioleta B”.
Fármacos inyectables u orales: Su uso está pensado para casos más severos o en caso de ineficacia de otros tratamientos. Dado el riesgo de efectos secundarios, deben inocularse con precaución y por un período adecuado.
