Durante la celebración de Semana Santa la iglesia católica no permite comer carnes rojas a sus creyentes, especialmente el Viernes Santo, por lo que se recomienda comer pescado.
La Semana Santa recuerda la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén el Domingo de Ramos, la Última Cena el Jueves Santo, la crucifixión y muerte del hijo de Dios en el Viernes Santo, y su resurrección en el Domingo de Resurrección.
El hecho de no comer carne y en su lugar comer pescado es interpretado como una jornada de penitencia y una vía para unificar un ritual. Este sacrificio personal está conectado a otras acciones, valores, como el perdón, la paciencia, la empatía y la ayuda hacia los demás.
Consumir pescado en Viernes Santo se asocia también a la fe. Por ejemplo, Jesús multiplicó cinco panes y dos peces para alimentar a una multitud que se encontraba en un lugar desolado cerca del mar de Galilea; este hecho se puede leer en Marcos 6:41-43.
Este es el día en que Cristo murió, por lo que parece apropiado abstenerse del derramamiento (y consumo) de sangre. El viernes, el sexto día, también fue el día en que Dios creó a los animales, por lo que abstenerse de comer carne es una “suspensión de la ejecución” simbólica para las vacas, los cerdos y las ovejas, así como la cruz nos salva de la muerte eterna, según la página web católica US Catholic.
Cabe resaltar, que la práctica de comer pescado en lugar de carne durante la Semana Santa se ha mantenido a lo largo de los siglos como una forma de observar la penitencia, recordar el sacrificio de Jesús y fortalecer la conexión con la fe cristiana.
