Traslado en taxis y sin custodia refuerza la hipótesis de un cargamento de oro ilegal.
La investigación sobre el robo de lingotes de oro en la Costa Verde ha logrado avances significativos gracias al análisis de cámaras de seguridad que permitieron reconstruir el seguimiento planificado y la ejecución del asalto. El incidente, ocurrido el domingo, ha puesto bajo sospecha tanto a los asaltantes como a las víctimas, debido a que el traslado de ocho lingotes se realizaba de manera informal, bajo la apariencia de taxis y sin protocolos de seguridad, lo que refuerza la hipótesis de un origen ilegal del cargamento.
Reconstrucción del asalto mediante registro visual
El análisis de las cámaras municipales de Magdalena del Mar y San Miguel reveló que al menos cinco vehículos y cuatro motocicletas participaron en la operación, manteniendo una distancia mínima con las víctimas para no perderlas en el tránsito. El atraco se ejecutó con una rapidez asombrosa, empleando menos de un minuto para sustraer el material precioso en la subida de Escardó, tras lo cual los delincuentes iniciaron una fuga coordinada en múltiples direcciones, cruzando semáforos en rojo para encontrarse en un punto de reunión previamente establecido.

Un detalle crítico para la Policía Nacional es la ausencia de medidas de seguridad convencionales; el oro legal suele transportarse en vehículos blindados y con custodia policial. En este caso, los conductores declararon haber sido contactados por un sujeto apodado “José” para llevar el mineral desde Miraflores al Callao bajo una comunicación grupal constante. Hasta el momento, ninguna persona o empresa ha reclamado la propiedad ni certificado la legalidad del oro, lo que genera dudas razonables sobre su procedencia.
Este suceso guarda similitudes con un robo reciente en Cusco, donde tampoco se presentaron denuncias formales inmediatas, sugiriendo un esquema de circuitos irregulares. Las autoridades recalcan que aproximadamente el 50% del oro que sale del país tiene origen ilegal, un dato que contextualiza la falta de transparencia en este transporte. La investigación continúa centrada en la identificación de los rostros captados por las cámaras y en determinar la cadena de responsabilidades detrás del cargamento interceptado.
