Foto: Purina
No cabe duda de que el perro es el mejor amigo del hombre. Sin embargo, compartir un fuerte vínculo de compañerismo con nuestro amigo de cuatro patas no implica que no debamos disciplinarlo. Desde que una mascota arriba a un nuevo hogar, es responsabilidad del dueño educarla para que sea una presencia amigable para otros miembros de la familia, así como visitantes.
“No solo implica un tiempo de atención y una mejora en la convivencia con nuestro peludo, al conseguir que se adapte mejor a nuestras órdenes, sino que también incrementa su bienestar y su seguridad” refiere la veterinaria Santévet sobre la obediencia canina. Se recomienda tener la supervisión de un experto para asegurar que el adiestramiento sea efectivo, pero existen ciertas acciones que los dueños pueden llevar a cabo. Dog Garden, academia especializada, comparte cinco consejos:
Empezar con órdenes sencillas: Comandos básicos como sentarse o pararse son una buena forma de iniciar y eventualmente dar paso a órdenes más complejas.
Sesiones cortas: Si el can no puede prestar atención por un período considerable, hay que asegurarse de que el tiempo de adiestramiento sea corto pero productivo. Buscar momentos en los que se encuentre receptivo, no sobreexcitado o con poca energía.
Refuerzo positivo: Premiar al perro cuando desarrolle correctamente un ejercicio hará que asocie el buen comportamiento con una recompensa. Conceder golosinas es importante en la primera etapa. Conforme el can se acostumbre a la actividad, no será necesario darlas con frecuencia. Los gestos cariñosos también lo motivarán.
Utilizar la correa: Emplearla correctamente puede acelerar el aprendizaje. Esta herramienta es especialmente valiosa para enseñar al perro a comportarse fuera de casa, en casos como un encuentro con otra mascota.
