Detonaciones y fuego antiaéreo sacuden los distritos de Kabul tras el inicio de las hostilidades.
La capital afgana y ciudades estratégicas como Jalalabad registraron múltiples explosiones y fuego de artillería antiaérea este martes, en el marco de una intensificación de los combates fronterizos con Pakistán. El Ministerio de Defensa del gobierno talibán confirmó que las hostilidades persisten tras la ofensiva terrestre lanzada por Afganistán el pasado jueves, en represalia por incursiones aéreas previas del ejército pakistaní. Hasta el momento, las autoridades afganas reportan la muerte de 39 civiles, incluyendo a tres niños fallecidos en la provincia de Kunar tras ataques atribuidos al régimen militar de Islamabad.
Las detonaciones y el estruendo de armas pesadas se extendieron por todo el casco urbano de Kabul, mientras que en el paso fronterizo de Torkham los residentes confirmaron enfrentamientos ininterrumpidos desde hace varios días. Esta ola de violencia, que ya afecta a las provincias sureñas de Kandahar y Zabul, se posiciona como el conflicto más severo desde octubre, periodo en el que se contabilizaron más de 70 bajas en ambos bandos.
Por su parte, el gobierno de Pakistán sostiene que sus operaciones aéreas de febrero tenían como objetivo reductos insurgentes que operan desde suelo afgano, una versión que Kabul rechaza categóricamente. Ante la gravedad de la situación, la frontera común permanece cerrada en su mayor parte, mientras el cruce de acusaciones sobre soberanía y apoyo a milicias continúa escalando en el ámbito diplomático.
