Teherán formaliza ante António Guterres su doctrina de represalias contra activos e instalaciones estadounidenses.
El gobierno de Irán notificó formalmente a la ONU que atacará de forma «decisiva» las bases, instalaciones y activos de Estados Unidos en Medio Oriente si Washington ejecuta una agresión militar.
En una carta dirigida a António Guterres, el embajador iraní Amir Saeid Iravani advirtió que cualquier infraestructura de la «fuerza hostil» en la región será considerada un «objetivo legítimo» en el marco de su respuesta defensiva, calificando la retórica del presidente Donald Trump como un riesgo real para la paz internacional.
Ultimátum de Trump y despliegue militar
La tensión se ha intensificado tras las recientes declaraciones de Donald Trump, quien instó a Teherán a alcanzar un «acuerdo significativo» en un plazo estimado de 10 días, advirtiendo que, de lo contrario, «pasarán cosas malas».
Washington ya ha ordenado el despliegue de buques de guerra y aviones de combate en la región para frenar el desarrollo nuclear iraní. Según fuentes oficiales, Estados Unidos evalúa desde campañas aéreas limitadas hasta operaciones contra líderes clave para incapacitar al gobierno de Teherán si no se concreta un pacto.
Pese a la postura bélica, la administración estadounidense mantiene la diplomacia como primera opción, aunque bajo condiciones estrictas. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, reconoció que las partes están «muy distanciadas» y subrayó que Irán debe aceptar el abandono inmediato del enriquecimiento de uranio para evitar consecuencias severas.
Mientras tanto, el embajador Iravani solicitó al Consejo de Seguridad que intervenga para que Estados Unidos cese sus «amenazas ilegales», tildando de beligerante la posibilidad de utilizar bases aliadas para presionar un acuerdo por la fuerza.
