La inversión privada en Perú habría alcanzado un crecimiento del 10.5% durante el tercer trimestre de 2025, el primer resultado a doble dígito registrado desde 2013, excluyendo el periodo de recuperación inmediata posterior a la pandemia.
Este dato fue destacado por el Instituto Peruano de Economía (IPE), que también señaló una aceleración de la inversión privada por quinto trimestre consecutivo. Este dinamismo impulsó un crecimiento acumulado de la economía del 3.5% en el trimestre, un ritmo superior al 2.8% registrado en el segundo trimestre. El IPE enfatiza la necesidad de un impulso sostenido a la inversión privada como principal motor para la generación de empleo de calidad y la mejora de los ingresos laborales.
El avance económico del tercer trimestre se explicó por un mejor ritmo en los sectores primarios (3.8%) y no primarios (3.4%).
Sectores Primarios: El crecimiento fue impulsado notablemente por la producción agropecuaria, que se expandió un 9%. Este resultado se vio favorecido por el inicio temprano de la temporada de arándanos para la agroexportación y una recuperación en la producción de palta y aceituna. A esto se sumó una recuperación gradual en la minería (1.7%), gracias a la mayor extracción de cobre en Las Bambas y Quellaveco, oro en Yanacocha, y zinc en Antamina. También contribuyó el reinicio de operaciones en Shougang (Ica) y Poderosa (La Libertad) tras la disipación de fallas operativas y riesgos de seguridad, respectivamente.
Sectores No Primarios y Gasto Público: El avance de los sectores no primarios se sustentó en la construcción, impulsada por un mayor consumo interno de cemento (8.3%). Los sectores de consumo, como comercio y servicios, crecieron 3.1% y 3.0% respectivamente, en un contexto de inflación moderada y continuo dinamismo en las contrataciones formales. En cuanto al gasto público, este creció un 5.2% (superior al 3.3% del trimestre previo), con el consumo público acelerando su crecimiento a 6.2%, mientras que la inversión pública redujo su avance a 2.5%.
Recuperación del empleo y salarios
El IPE indicó que el empleo nacional se aceleró, creciendo 1.9% en el tercer trimestre, lo que equivale a la creación de 321,000 puestos de trabajo. Este avance fue impulsado principalmente por las zonas urbanas, con un destaque en Lima (3.9%) y en las principales ciudades del oriente (5.1%) y sur (3.4%). Las actividades primarias concentraron la mayor parte de los empleos creados (254,000 puestos), impulsadas por la agroexportación.
Los ingresos de los trabajadores aumentaron un 4.7% en términos reales (ajustados por inflación) en el último año, marcando el mayor ritmo de crecimiento desde 2009. Esta recuperación salarial ha permitido que la brecha frente a los niveles prepandemia casi se cierre, pasando de ubicarse 4% por debajo en 2024 a estar apenas 0.6% por debajo en el último año. Los indicadores de calidad del empleo también mostraron ligeras mejoras: la tasa de informalidad laboral se redujo a 70.6% (frente al 71.2% del año previo) y el subempleo cayó a 44.8% (frente al 47.9%).
Perspectivas y advertencias 2025-2026
Los indicadores adelantados sugieren un mayor dinamismo para el cierre del año. La demanda de electricidad creció 3.5% en octubre, y el índice de Big Data de Consumo del BBVA registró un crecimiento del 7.7%, superior al tercer trimestre. El IPE proyecta que la economía peruana crecerá alrededor de 3.2% en 2025, sostenida por la inversión privada (7.6%) y el consumo privado (3.5%).
Sin embargo, el IPE pronostica un menor avance del 2.4% para 2026, citando la presencia de un entorno de incertidumbre electoral que podría derivar en un avance nulo de la inversión privada. Estas proyecciones consideran un monitoreo constante del contexto externo, dada la elevada incertidumbre internacional, en particular por las modificaciones en la política comercial de Estados Unidos.
