Costa Rica acude a las urnas este domingo 1 de febrero para elegir al próximo presidente y a los 57 diputados de la Asamblea Legislativa para el periodo 2026-2030. La jornada electoral se desarrolla en un contexto crítico, donde la inseguridad y el narcotráfico se han consolidado como las principales preocupaciones de los 3,7 millones de electores convocados en la que es considerada la democracia más estable de la región.
El proceso electoral cuenta con 7.154 juntas receptoras de votos distribuidas en todo el territorio nacional, incluyendo centros educativos, centros penitenciarios y hogares de ancianos.
En el exterior, la votación se habilitó en 49 consulados repartidos en 42 países, permitiendo que más de 67 mil costarricenses ejerzan su derecho al sufragio desde el extranjero. Las urnas permanecerán abiertas hasta las 18:00 horas, y se espera que el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) emita los primeros resultados oficiales a las 20:45 horas.
El debate presidencial se ha polarizado entre el enfoque de «mano dura» y la prevención social:
- Laura Fernández (Partido Pueblo Soberano): La candidata oficialista propone medidas drásticas como el estado de excepción, reformas judiciales y la construcción de una mega cárcel inspirada en el modelo de El Salvador.
- Oposición (Claudia Dobles y Álvaro Ramos): Los candidatos con mayor respaldo en encuestas sugieren operativos policiales especializados, pero priorizan la inversión social, educación y cultura como herramientas para combatir la delincuencia.
Composición de las candidaturas y transparencia
La oferta electoral para la presidencia incluye a 20 aspirantes, mientras que las candidaturas parlamentarias reflejan una paridad de género casi exacta (49,1% mujeres y 50,9% hombres). El TSE ha enfatizado que el sistema está «blindado» contra irregularidades mediante estrictos controles de vigilancia y la fiscalización activa de los partidos políticos en cada mesa de votación, asegurando la legitimidad de los resultados en esta transición gubernamental.
