El crecimiento de la economía peruana para este año estará impulsado primordialmente por la demanda interna y el alto valor de las exportaciones mineras, según las proyecciones de Diego Macera, director del IPE.
Tras un 2025 con un desempeño sólido, indicadores clave como el empleo formal, el consumo con tarjetas de crédito y el despacho de cemento revelan una economía dinámica que apunta a una expansión de entre 3% y 3.5%, cifra que estará estrechamente ligada a la estabilidad política que resulte de las elecciones generales de abril.
En cuanto a los motores de crecimiento y las proyecciones récord, el sector exterior perfila un año histórico con la posibilidad real de superar los 100,000 millones de dólares en exportaciones totales, sustentado tanto en los precios de los minerales como en el avance de la agroexportación, que se estima alcance los 16,000 millones de dólares.
Este optimismo se apoya en que la inversión creció 10% el año pasado, un nivel de dinamismo que no se observaba desde 2012 -sin contar el rebote pospandemia-, lo que garantiza una causalidad directa hacia la generación de puestos de trabajo y el fortalecimiento del consumo privado para la primera mitad del año.
Respecto a los choques externos y riesgos climáticos, el país enfrenta desafíos coyunturales importantes como el conflicto en Irán, que ha elevado el precio del petróleo y la energía impactando en los costos de combustibles y fertilizantes, aunque se espera que el precio del barril se estabilice cerca de los 80 dólares.
Por otro lado, el Fenómeno El Niño se prevé de magnitud moderada según el ENFEN, lo que limitaría el impacto negativo en sectores sensibles como la pesca y la agricultura, a diferencia de eventos fuertes anteriores que restaron más de un punto al PBI.
Finalmente, tras la reparación del gasoducto de Camisea, la atención se centra en la Reserva Federal de EE. UU. (FED), que podría retrasar el recorte de sus tasas de interés ante la presión inflacionaria global, subrayando la necesidad de un gobierno y Senado sensatos que brinden predictibilidad económica para los próximos cinco años.
