Con un crecimiento estimado del 3.2%, la economía peruana se encamina a una firme recuperación este año.
La economía peruana proyecta una expansión del 3.2% al cierre de 2026, impulsada por la solidez de la demanda interna y una coyuntura internacional que favorece el precio de los metales, según el investigador de la Universidad ESAN, Edmundo Lizarzaburu.
A pesar de la reciente censura de José Jerí por parte del Congreso, el especialista sostiene que la volatilidad política ha dejado de ser un factor determinante para el dinamismo económico, debido a que el 75% de la fuerza laboral opera en la informalidad y mantiene su actividad productiva diaria al margen de las crisis institucionales.
Desempeño macroeconómico y sus proyecciones
El país inicia este ciclo con una base moderada tras cerrar el 2025 con un crecimiento de 3.44%. Las estimaciones para este año presentan un consenso técnico importante entre diversas instituciones locales e internacionales que monitorean el desempeño del PBI:
- Banco Central de Reserva (BCRP): Proyecta un crecimiento de entre 3% y 3.2%.
- Fondo Monetario Internacional (FMI): Mantiene una postura más conservadora, situando la cifra cerca del 2.7%.
- Factores clave: El resultado final estará anclado a tres motores principales: la demanda interna, la minería e inversión extractiva y la evolución de las condiciones climáticas.
A pesar del optimismo, Lizarzaburu identifica tres fuentes de riesgo que podrían afectar la meta de crecimiento.
En primer lugar, los impactos del Fenómeno El Niño, que encarecen los alimentos y dañan la infraestructura logística. Segundo, la volatilidad en el precio de los commodities y las condiciones financieras globales. Por último, la incertidumbre propia del ciclo electoral, que suele debilitar la confianza de los inversionistas.
A diferencia del ruido político en el Congreso, el experto advierte que la inseguridad ciudadana sí representa una amenaza real para el desempeño económico. La demora en implementar medidas efectivas para combatir la delincuencia genera costos adicionales para las empresas y frena el consumo, por lo que superar esta crisis es urgente para consolidar una recuperación sostenida y evitar que el crecimiento se estanque en el piso del rango proyectado.
