La Policía Nacional del Perú (PNP) desarticuló a una peligrosa facción de la banda criminal “Los Malditos del Centenario” en un operativo ejecutado en el Callao. La intervención, liderada por la Dirincri en coordinación con la Fiscalía de Crimen Organizado, resultó en la captura de cinco presuntos sicarios vinculados directamente con el asesinato de transportistas, incluido el reciente ataque contra un chofer de combi en las inmediaciones del centro comercial Minka.
Este golpe policial es el resultado de una investigación de más de un año que permitió identificar las operaciones de extorsión y asesinatos por encargo que afectaban las rutas de transporte en el primer puerto.
Detalles del operativo y detenciones
El general PNP Víctor Revoredo Farfán informó que los agentes allanaron diversas viviendas utilizadas como refugios, donde los sospechosos intentaron escapar por los techos antes de ser reducidos. Durante el registro, se incautó un arma de fuego que habría sido empleada en actos criminales recientes.
Las pesquisas determinaron que al menos dos de los detenidos tienen responsabilidad directa en dos casos de sicariato y otros delitos conexos. Entre los capturados figura un menor de edad, lo que evidencia el reclutamiento de adolescentes por parte de estas organizaciones para ejecutar atentados contra trabajadores del sector público.
Las investigaciones revelan que esta red criminal ejercía un control violento en zonas críticas como Gambetta, extorsionando a choferes que cubren rutas entre el Callao, Lima y Ventanilla. Se detectó que las órdenes para ejecutar estos ataques provenían incluso desde el interior del penal Sarita Colonia, utilizando a familiares y nexos externos para coordinar los crímenes.
Además, la banda mantenía conexiones con redes delictivas internacionales, lo que incrementaba su capacidad operativa y logística para amedrentar a los gremios de transporte.
Desafíos en la lucha contra la extorsión
A pesar del éxito de la captura, el alto mando policial enfatizó la necesidad de una mayor celeridad en los procesos judiciales, señalando que el tiempo requerido para obtener las medidas de allanamiento dilata la respuesta ante la ola de violencia.
La estrategia actual de la PNP busca neutralizar los focos de extorsión en los paraderos y terminales, aunque se requiere una acción articulada con el sistema de justicia para evitar que los cabecillas continúen dirigiendo atentados desde los centros penitenciarios.
