Seguridad ejecutará orden presidencial para desmantelar por completo las estructuras de contrabando.
El Gobierno de El Salvador ha oficializado el inicio de una ofensiva total contra las estructuras de comercio ilegal en sus fronteras, motivado por el reciente homicidio del cabo Pablo Israel Cortés Recinos en un paso no habilitado.
El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, confirmó que, bajo órdenes directas del presidente Nayib Bukele, las autoridades ejecutarán una «guerra sin cuartel» para desarticular las redes logísticas del contrabando, vinculando estas actividades ilícitas con crímenes de alto impacto y grupos criminales transnacionales.
Ofensiva contra el contrabando y captura de sospechosos
Tras el asesinato del militar el pasado 6 de febrero, las fuerzas de seguridad lograron la detención de cinco salvadoreños presuntamente implicados en una banda dedicada al tráfico de cigarrillos. Los capturados, identificados como Aldo Lara, Mario Guevara, Meybelin Martínez, Justin Ramírez y David Salterio, enfrentarán cargos por contrabando, asociaciones ilícitas y homicidio agravado.
El titular de Seguridad enfatizó que el Estado buscará justicia por la vida del cabo, asegurando que no permitirán que estas organizaciones continúen operando en territorio nacional.
Cooperación internacional y tipificación del delito
Como parte de la estrategia, El Salvador solicitará formalmente a Guatemala la entrega de un sospechoso vinculado a la estructura criminal que opera en la zona fronteriza común. El ministro Villatoro detalló que la banda desarticulada realizaba traslados ilegales de mercancía de forma sistemática.
Esta postura oficial coincide con las advertencias de organismos internacionales como Crime Stoppers, que instan a los gobiernos a tratar el contrabando como un delito de crimen organizado y no solo como una infracción aduanera, debido a su rol en el financiamiento de pandillas y redes delictivas en Centroamérica.
