Fondo editorial del congreso presenta libro sobre Augusto Salzar Bondy

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Filosofía, crítica y compromiso en Augusto Salazar Bondy

Lima, 09 febrero 2017 (peruinforma.com).-

Humanismo, educación y liberación bien pueden constituir tres claves para definir la obra fulgurante de Augusto Salazar Bondy. En su trabajo, la teórica argentina Adriana María Arpini rastrea su origen, sigue su proceso de maduración, no exento de vacilaciones, y demuestra finalmente cómo dichos términos se entrelazan dentro de la obra del filósofo en un corpus orgánico y congruente.

Filosofía, crítica y compromiso en Augusto Salazar Bondy, de Adriana María Arpini, será presentado mañana jueves 9 en la sala Grau del Congreso de la República, a las 6:30 de la tarde.

Participarán Helen Ørvig, viuda de Augusto Salazar Bondy, y Rubén Quiroz Ávila, quien tendrá a su cargo los comentarios. Igualmente la autora del libro y la tercera vicepresidenta del Congreso, Luciana León Romero.

Arpini desarrolla un análisis del “valor” en los escritos de Salazar Bondy, noción determinante para enlazar, en un tejido coherente, los diferentes aspectos de su meditación. Muestra la forma en que Salazar se fue desplazando, a costa de una tenaz pesquisa, hasta una definición por demás particular del concepto mencionado. Los valores, si nos atenemos a ella,  representan una categoría trascendental, pero con la salvedad de que sus condiciones son determinadas históricamente.

Esta visión sitúa los términos a los que hemos hecho referencia bajo las condiciones de la libertad. El humanismo es arrancado de cualquier rigidez esencialista y pasa a ser una realización abierta emprendida en procesos materiales concretos. La liberación —filosófica pero también política y económica— se convierte en un horizonte real en cuanto las sociedades dominadas se proponen articular un pensar y un hacer purgados de la alienación y la colonialidad.

Por último, la educación, despojada de todo axioma que no sea el de acicatear las potencias creadoras del individuo, se despliega como un campo en que este último “busca sus propias formas de ser”, “decide libremente su conducta” secundado por el ejercicio de su espíritu crítico y se “recrea a sí mismo indefinidamente” a lo largo de un proceso que corresponde propiamente a una autoformación. A este respecto, Salazar Bondy es pionero de conceptos como la “desescolarización” (la apertura de la escuela al variado mundo de la experiencia) y la “nuclearización” (la integración de la capacidad instalada de un área territorial en beneficio de la gestión educativa).

Adicionalmente, Arpini introduce un novedoso enfoque ligado a la interacción de la obra de Salazar Bondy con la de los prominentes filósofos franceses Gaston Bachelard y Maurice Merleau-Ponty. En un caso, Bachelard le sirve para consolidar su mirada de lo real como construcción móvil que reúne la teoría y la práctica —o el razonamiento y la experiencia— dentro de un proceso dialéctico que conduce a la concreción de nuevas verdades. En el otro, Merleau-Ponty refuerza su convicción del ser humano como “autocreación” situada en la intersección concreta de lo interior y lo exterior, cuya proyección justamente es él.