Científicos de la NASA han publicado nuevos hallazgos sobre el exoplaneta TRAPPIST-1e, un mundo del tamaño de la Tierra, que podrían ayudar a determinar si existen condiciones para la vida fuera de nuestro sistema solar. Las conclusiones se basan en el análisis de cuatro tránsitos del planeta, observados con el telescopio espacial James Webb.
«Los instrumentos de Webb en el infrarrojo nos están dando más detalles de los que hayamos podido tener acceso antes», señaló Néstor Espinoza, uno de los investigadores principales del proyecto.
TRAPPIST-1e es particularmente relevante porque se encuentra en la zona habitable de su estrella, una enana roja. Esta ubicación, en teoría, permitiría la presencia de agua líquida en su superficie. Sin embargo, esto dependería de si el planeta posee una atmósfera adecuada para mantener una temperatura estable.
Para averiguarlo, los investigadores usaron el Espectrógrafo del infrarrojo cercano (NIRSpec) del telescopio Webb para capturar la luz de la estrella que pasa a través de la atmósfera de TRAPPIST-1e. Al analizar los cambios en la luz, los astrónomos pueden identificar los elementos químicos que componen su atmósfera.
Hasta el momento, los datos no han confirmado la existencia de una atmósfera primordial de hidrógeno-helio, ya que la intensa actividad de su estrella podría haberla erosionado. No obstante, los científicos no descartan la posibilidad de que TRAPPIST-1e haya desarrollado una atmósfera secundaria más densa, similar a la de la Tierra, Marte o Venus. Si existiera agua líquida, afirman, vendría acompañada de un efecto invernadero que mantendría el planeta cálido.
Un avance clave en la investigación es que los científicos están realizando observaciones simultáneas de los planetas TRAPPIST-1b y TRAPPIST-1e. El planeta b, que probablemente no tiene atmósfera, sirve como punto de referencia para calibrar los datos y asegurar que cualquier detección química en el planeta e sea precisa.
Los resultados iniciales han sido publicados en Astrophysical Journal Letters. El equipo de investigadores continuará analizando más datos del telescopio Webb para refinar sus modelos y comprender mejor la superficie y la atmósfera de TRAPPIST-1e.
