Reserva absoluta: Entidades de EE.UU. y Cuba declinan valorar las revelaciones sobre contactos secretos.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, sostiene diálogos confidenciales con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del líder revolucionario Raúl Castro, según reveló este miércoles el portal Axios. Basándose en tres fuentes anónimas, el reporte señala que estos intercambios ocurren de forma paralela a la política de máxima presión que la administración de Donald Trump ejerce sobre la isla, y al margen de los canales oficiales del gobierno estadounidense.
Postura de la Casa Blanca y negociaciones al «más alto nivel»
Aunque el presidente Donald Trump ha calificado a Cuba como una «nación en quiebra» y ha descartado cualquier plan para derrocar militarmente al gobierno de Miguel Díaz-Canel, ha instado a La Habana a alcanzar un acuerdo.
A inicios de febrero, el mandatario confirmó contactos de «más alto nivel», manteniendo un hermetismo absoluto sobre los interlocutores. No obstante, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, advirtió este miércoles que el país se encuentra en una situación de colapso, instando a las autoridades cubanas a realizar cambios dramáticos en el corto plazo.
La apertura de este canal secreto coincide con un recrudecimiento del cerco económico. En enero, Washington impuso un bloqueo petrolero contra la isla, replicando la estrategia utilizada contra Venezuela para forzar una negociación.
Como consecuencia, Cuba enfrenta una gravísima escasez de combustible y cortes eléctricos constantes, situación ante la cual el gobierno cubano ha expresado su disposición a negociar, sin dejar de denunciar las maniobras de Estados Unidos y el embargo comercial vigente desde hace décadas.
El rol de la familia Castro en el poder
A pesar de sus 94 años y de estar oficialmente retirado, Raúl Castro permanece como el eje central del poder en la isla y mantiene el control sobre las Fuerzas Armadas. Su nieto y confidente, Rodríguez Castro, actúa como un enlace crítico en este escenario.
Cabe recordar que Raúl Castro ya protagonizó un acercamiento efímero con EE. UU. a mediados de la década de 2010, aunque aquel proceso no derivó en una apertura política real ni en la convocatoria de elecciones.
