Foto: Radio Onda Azul
Por Sofía Saturno- Nota Especial
Cada 5 de diciembre se reconoce la labor de los mineros peruanos, en un contexto marcado por la coexistencia de la minería formal, la ilegalidad y los esfuerzos de formalización.
El Día del Minero en el Perú se conmemora cada 5 de diciembre desde 1989, instaurado como un reconocimiento a la labor de quienes trabajan en uno de los sectores más importantes para la economía nacional.
La fecha es recordada por instituciones como la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), gremios regionales comunidades mineras, que resaltan el aporte del sector al desarrollo del país.
La minería es uno de pilares de la economía peruana: representa alrededor del 60% de las exportaciones totales y genera miles de empleos directos e indirectos.
Sin embargo, la conmemoración también abre espacio para reflexiones sobre los retos de la minería ilegal e informal, que afecta regiones como Madre de Dios, Puno y La Libertad, donde se vincula con deforestación, contaminación y crimen organizado.
El Estado peruano ha impulsado desde hace más de dos décadas procesos de formalización, siendo el registro integral de Formalización Minera (REINFO) la herramienta principal.
El REINFO busca que los mineros informales se inscriban para iniciar un proceso hacia la legalidad. No obstante, diversos especialistas y gremios han señalado que el sistema ha sido utilizado como un “escudo” por la minería ilegal, debido a sus constantes prórrogas.
En 2025, el Congreso aprobó la quinta ampliación del REINFO, reincorporando a más de 50,000 mineros que habían sido excluidos por incumplimientos.
Según informes, solo el 4% de los mineros exclusivos solicitó reconsideración, lo que evidencia la falta de compromiso con la formalización y la debilidad del control estatal.
Según informes, solo el 4% de los mineros exclusivos solicitó reconsideración, lo que evidencia la falta de compromiso con la formalización y la debilidad del control estatal.
La minería ilegal, especialmente la aurífera, ha generado graves impactos ambientales y sociales. En zonas como Pataz (La Libertad), se han registrado enfrentamientos y presencia de crimen organizado vinculado a esta actividad.
Frente a ello, el Gobierno ha desplegado operativos conjuntos entre la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, buscando recuperar el control de territorios dominados por mafias mineras.
En contraste, la minería formal continúa siendo motor de inversión y desarrollo. Empresas legalmente constituidas aportan al canon minero, financian proyectos sociales y cumplen estándares ambientales internacionales.
El Día del Minero, por tanto, es una fecha de doble significado: celebración del aporte de la minería formal y recordatorio de los desafíos que implica combatir la ilegalidad y avanzar hacia una verdadera formalización.
La reflexión que deja esta jornada es clara: el Perú necesita fortalecer sus instituciones, garantizar la seguridad en las zonas mineras y consolidar un modelo sostenible que permita que la minería siga siendo fuente de progreso sin sacrificar el medio ambiente ni la legalidad.
El 5 de diciembre no solo es un día de homenaje a los mineros peruanos, sino también una oportunidad para reafirmar el compromiso con la formalización, la sostenibilidad y la lucha contra la ilegalidad. La minería seguirá siendo clave para el Perú, pero su futuro dependerá de cómo se enfrenten los retos actuales y se construya un sector más justo y responsable.
