El Gobierno de Ecuador, bajo la administración de Daniel Noboa, declaró persona «non grata» al embajador de Cuba, Basilio Gutiérrez García, y ordenó la expulsión inmediata de toda la misión diplomática acreditada en el país.
La medida, oficializada este miércoles 4 de marzo de 2026, otorga un plazo de 48 horas para que el embajador y los 21 integrantes del cuerpo consular y administrativo abandonen el territorio nacional. Amparada en el artículo 9 de la Convención de Viena, la Cancillería ecuatoriana ejecutó esta decisión sin necesidad de exponer motivos, aunque el contexto está marcado por un alineamiento estratégico de Quito con la política exterior de Estados Unidos.
Ruptura bilateral y represalias diplomáticas
De forma paralela, el presidente Noboa emitió el Decreto 317, dando por terminadas las funciones de José María Borja, embajador de Ecuador en La Habana desde 2021. Esta acción consolida una ruptura drástica en las relaciones bilaterales, ocurriendo a pocos días de la cumbre en Miami convocada por Donald Trump, donde se espera la participación de mandatarios regionales alineados con Washington.
Mientras el personal diplomático cubano prepara su salida de Quito bajo custodia policial, el mandatario ecuatoriano reafirma su postura de rechazo a los regímenes aliados de la administración anterior, estrechando lazos con la Casa Blanca en temas de seguridad y geopolítica.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba rechazó enérgicamente la decisión, calificándola como un «acto inamistoso y sin precedentes». En un comunicado oficial, el gobierno cubano denunció que la medida es «arbitraria e injustificada», asegurando que su personal siempre respetó las leyes ecuatorianas sin inmiscuirse en asuntos internos.
Según La Habana, la expulsión no es casual y responde a las fuertes presiones de Estados Unidos sobre terceros países para recrudecer la agresión contra la isla, lo que daña significativamente las históricas relaciones de cooperación entre ambos pueblos.
