Este domingo 21 de diciembre se cierra la presente edición de una de las tradiciones católicas más significativas: La Corona de Adviento. Se trata del último día en el que se enciende una de las cuatro velas del arreglo, precisamente una de color morado.
Diario El Heraldo comparte: “La cuarta vela simboliza la culminación del tiempo de espera. Su encendido indica que la celebración del nacimiento de Jesús está próxima y que el camino espiritual iniciado semanas atrás llega a su punto más alto”. En este punto, la introspección en los fieles es total.
Varias autoridades y medios religiosos tienen interpretaciones propias de las velas de Adviento: Para el hogar residencial Mercy Home for Boys & Girls, el último cirio “(…) simboliza el amor y el mensaje del amor de Dios que los ángeles anunciaron en el nacimiento de Cristo”.
Por esa razón, la llaman también “Vela del Ángel”. Con esta información coincide el portal Bible Study Tools, que resalta el lazo de la cuarta vela con el amor bíblico. Para la revista El Universo, el tono morado se vincula con “vigilancia espiritual, oración y preparación interior” además de “recogimiento y reflexión”.
Al término del período de Adviento, cabe destacar una curiosidad de la Corona de Adviento: la existencia de una quinta vela. Motivo de discusión entre estudiosos de las religiones abrahámicas, es tema central de libros como “La quinta vela de Adviento” de José Granados.
En una nota especial, El País comparte que este último cirio puede ser blanco, simbolizando pureza; rojo, en representación de la sangre redentora; o dorado, aludiendo a la luz divina. Refieren que la última vela es un “(…) símbolo adicional que agrega un toque de misterio y profundidad a la celebración”.
El portal Infobae comparte la siguiente oración final para cerrar este mes de espera por la llegada del Señor y su bendición: “Derrama Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por nuestro Señor Jesucristo”, con la respuesta de todos: “Amén”.
