“Coco” Beleván y la fibrosis pulmonar… Por: Octavio Huachani Sánchez

0
305

Lima, 28 marzo 2017 (peruinforma.com / escrito por: Octavio Huachani Sánchez).-

Jorge “Coco” Beleván, conocido y querido presentador y conductor de televisión, falleció a los 70 años de edad; cuatro años después de ser diagnosticado con fibrosis pulmonar. Antes estuvo internado en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital Rebagliati donde en principio mostró una increíble, pero pasajera, recuperación lo que motivó que a su solicitud, fuera dado de alta.

No conocí a “Coco”, pero si conozco de cerca esta enfermedad.

Para empezar diré que la fibrosis pulmonar figura dentro de las enfermedades ideopáticas como el Alzheimer, Parkinson, Cáncer, etc.,  que son incurables y terminales. Y que como aún no se conoce como se originan no existen medicamentos que las sanen. En el mejor de los casos se puede detener su evolución.

Según el Dr. Luis Pun León, uno de los pocos médicos neumólogos especializados en el estudio de la fibrosis pulmonar, es falso que la esta enfermedad sean un mal de fumadores: “Es la cicatrización o engrosamiento de los pulmones sin una causa conocida”, asegura.

La fibrosis pulmonar es una condición en donde el tejido profundo de los pulmones se va cicatrizando hasta terminar como si estuviera “encementado”. Esto dificulta recuperar el aliento y es posible que la sangre no reciba suficiente oxígeno.

Según los estudios, la enfermedad se presenta con más frecuencia en personas entre 50 y 70 años de edad.

En la mayoría de los pacientes, la enfermedad hace crisis muy rápidamente en cuestión de meses o unos pocos años. En el mejor de los casos, el empeoramiento de la enfermedad se da durante un tiempo más prolongado. Durante ese proceso el enfermo va notando que poco a poco, le van recetando más inhaladores y que los puffs son más continuos, como las fatigas y como las dosis de otros medicamentos (una enfermedad nunca viene sola).

Todo depende del médico y el paciente. Al doctor se le debe preguntar de todo para saber cómo reaccionar ante algún malestar inusual. Para conocer, por ejemplo, que el abuso del Salbutamol causa taquicardia o que la Beclometasona afecta al sistema inmunológico.

Los chequeos deben ser continuos y no hay que dejarse “ilusionar” con una mejoría que puede llevarlo a cometer excesos lo que sería fatal.

Cuando digo excesos me refiero a caminar rápido y más de lo permitido (6 u 8 cuadras como máximo), subir puentes peatonales, beber bebidas heladas, permanecer al lado de los fumadores, salir de noche y hablar prolongadamente. El paciente debe mentalizarse que dispone de poco, muy poco, oxígeno en sus pulmones y que por lo mismo debe cuidarlo.

No es fácil, es cierto, pero la vida exige sacrificios. Desde hace buen tiempo me he perdido de muchos almuerzos y reuniones con amigos y colegas dilectos quienes, supongo, se imaginan que me estoy “botando”. Pero no. Nada me placería más que estar con ustedes.

Algo adicional. No bastan los medicamentos, la comida sana y los ejercicios: Los continuos viajes a emergencia te enseñan que debes proveerte de algunos aparatos para evitar en lo posible estos viajes a emergencia que generalmente son de madrugada.

Tengo en mi dormitorio un Nebulizador personal (para cuando los inhaladores no bastan), un Tensiómetro y un Deshumecedor que uso en las noches de invierno. Todos los aparatos descritos han sido donaciones de entrañables y bondadosas amigas como Rosita Lozano, Carmen Hulbert y Carmen Pitot, respectivamente. También agradezco a Nidia Yalán que me envió un Smartphone desde Canadá “para no sentirme solo”. Ahora estoy a la espera de comprarme un Saturador de Oxigeno.

Por último. Nunca hay que perder el buen ánimo ni agobiarse por el abandono o descuido de los suyos (existe, aunque parezca mentira). Leer un libro, escuchar buena música y entrar a una red social es la mejor terapia para la soledad.