José Antonio Kast manifestó su firme rechazo al envío de ayuda humanitaria a Cuba anunciado por el gobierno de Gabriel Boric, marcando una clara discrepancia con la política exterior saliente.
Durante una conferencia en la región de Los Lagos, Kast criticó la entrega de recursos económicos a un régimen que calificó como una dictadura de más de 60 años, argumentando que cualquier asistencia internacional debe estar condicionada a la exigencia de democracia en la isla.
Esta postura surge tras la decisión de La Moneda de destinar un millón de dólares a través del Fondo Chile contra el Hambre y la Pobreza, bajo la gestión de Unicef, con el fin de paliar la crisis que atraviesa la población cubana.
Discrepancias sobre el bloqueo y la gestión de ayuda
La administración de Boric ha defendido la medida enfatizando que el apoyo está dirigido directamente al pueblo cubano y no a las estructuras del Partido Comunista, una distinción que Kast desestima al considerar que el principal obstáculo para el desarrollo de la ciudadanía es la falta de libertad económica y tecnológica interna.
El líder republicano sostuvo que el verdadero bloqueo es el que impone el gobierno cubano a su propio emprendimiento, cuestionando que Chile coopere sin demandar reformas políticas previas. El envío de esta ayuda fue impulsado tras la insistencia de dirigentes del Partido Comunista Chileno, quienes abogaron por una acción solidaria similar a las adoptadas por México y Brasil.
La situación en Cuba se ha visto agravada por una profunda crisis energética que se intensificó tras las recientes sanciones de Washington y el bloqueo al suministro de petróleo vinculado a la intervención en Venezuela.
Estos factores han generado apagones récord y una parálisis en sectores clave, provocando que aerolíneas de Canadá y Rusia suspendan temporalmente sus vuelos debido a la falta de combustible. En este escenario de inestabilidad, la ayuda chilena busca mitigar el impacto humanitario, aunque para el presidente electo representa un respaldo indirecto a la gestión de un gobierno que mantiene a sus habitantes en condiciones que calificó de inhumanas.
