El reconocimiento posiciona a esta celebración como un eje central de la identidad y el turismo religioso en el país.
La oficialización de la Semana Santa de Contumazá como Patrimonio Cultural de la Nación, mediante la Resolución Viceministerial N° 008-2026, marca un hito en la preservación de la identidad cajamarquina al reconocer una festividad definida por su cohesión social y fervor religioso.
Judith Padilla Malca, directora de la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Cajamarca, destacó que este logro es fruto de un año de trabajo conjunto entre la Municipalidad Provincial, hermandades y asociaciones culturales, fundamentado en un expediente que acredita la singularidad histórica, antropológica y social de esta tradición centenaria.
Un reconocimiento a la esencia y la identidad
La titular de la DDC enfatizó que el propósito principal de esta distinción no es el impulso turístico, sino la validación de los valores intrínsecos que los propios ciudadanos de Contumazá han mantenido vivos por generaciones.
En declaraciones a los medios, Padilla explicó que la alta relevancia nacional otorgada a la festividad conlleva el compromiso de proteger elementos tradicionales que corren el riesgo de desvanecerse. El reconocimiento celebra a los portadores de esta fe, para quienes la celebración constituye un pilar de su pertenencia colectiva y su memoria histórica.
La estructura de la Semana Santa contumacina se sostiene sobre roles específicos como los «esclavos», voluntarios dedicados a cargar las andas procesionales, y los «penitentes de tabla». Estos últimos realizan actos de contrición pública vistiendo túnicas blancas que luego cambian por negras al cumplir sus promesas, mientras cargan pesadas barretas y tablas atadas al cuerpo en su camino hacia el cementerio.
La herencia cultural se manifiesta también en la artesanía local, específicamente en la fabricación de velas y el trenzado de coronas, así como en la «Semana Santa Chica», una réplica de las actividades organizada exclusivamente para asegurar la participación de los niños.
Tras la declaratoria, se activará un plan de salvaguardia que involucra al Ministerio de Cultura, gobiernos locales y organizaciones civiles para garantizar la autenticidad de la festividad. Aunque el enfoque primordial es cultural, Padilla señaló que existe una articulación con el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) para integrar aspectos artesanales al calendario nacional. Actualmente, la DDC coordina con el gobierno local las acciones para la primera edición de la festividad bajo su nuevo estatus patrimonial, buscando que la esencia original de la celebración se mantenga inalterable frente a los desafíos del tiempo.
