Miles de ciudadanos se movilizaron el miércoles 14 de octubre de 2026 en Bogotá y más de una docena de ciudades colombianas en el primer paro nacional contra la gestión del presidente Abelardo de la Espriella. La jornada de protesta, convocada por centrales sindicales, sectores estudiantiles, comunidades indígenas y agrupaciones sociales a menos de diez semanas de la asunción del mandatario, derivó en enfrentamientos con el Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) en regiones como Medellín, Cali, Barranquilla, Ibagué, Popayán y Bucaramanga.
En la capital, cuatro columnas de marcha convergieron en la Plaza de Bolívar bajo el monitoreo de un Puesto de Mando Unificado (PMU), registrándose el uso de gases lacrimógenos, perdigones y tanquetas por parte de las fuerzas de seguridad, con un saldo de múltiples detenciones y agresiones reportadas contra la prensa.
Motivaciones de la marcha y rechazo a las reformas económicas
Las movilizaciones articularon el rechazo de la oposición, encabezada por el expresidente Gustavo Petro y el senador Iván Cepeda, a las primeras reformas económicas y recortes presupuestarios impulsados por el Poder Ejecutivo.
Los manifestantes exigieron la protección de garantías laborales y educativas aprobadas durante la administración anterior, como la gratuidad en la universidad pública y los incrementos al salario mínimo, cuestionando lo que calificaron como una orientación neoliberal. Asimismo, las concentraciones expresaron posturas críticas respecto al reestablecimiento de las relaciones diplomáticas con Israel y el alineamiento en materia de política exterior con Estados Unidos.
La tensión política se incrementó tras la promulgación de un decreto gubernamental firmado horas antes de las marchas, el cual modifica el protocolo de actuación de la Policía Nacional de Colombia en concentraciones públicas.
Mientras el presidente De la Espriella defendió la norma como un instrumento para combatir el terrorismo urbano, organizaciones de derechos humanos como la ONG Temblores denunciaron la presencia de efectivos armados en las cubiertas de edificios oficiales en Bogotá. Dirigentes sindicales informaron que evalúan la elaboración de un cronograma de movilizaciones que podría derivar en la convocatoria a una huelga general en noviembre de 2026.
