La Santa Sede informó este jueves 15 de octubre de 2026 que el santo padre mantiene una evolución clínica estable, con ingesta normal de alimentos, y que continuará ingresado en el policlínico Agostino Gemelli hasta la próxima semana para completar su tratamiento.
El papa León XIV registra una evolución clínica estable en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma, donde permanece internado tras someterse el martes 13 de octubre de 2026 a una intervención quirúrgica para la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho a causa de un adenocarcinoma pulmonar.
Fuentes de la Santa Sede confirmaron este jueves 15 de octubre de 2026 que el santo padre pasó la noche sin complicaciones, se levantó y desayunó con normalidad. Los últimos exámenes médicos, supervisados por los doctores Luigi Carbone y Stefano Margaritora, mostraron parámetros sanguíneos y radiografías torácicas dentro de los rangos esperados para el posoperatorio de una cirugía videoasistida.
Durante su proceso de recuperación, el pontífice inició sesiones de movilidad y fisioterapia respiratoria, además de concelebrar una misa en una estancia acondicionada en el décimo piso del recinto hospitalario. El Vaticano mantiene la cancelación de la agenda oficial hasta el martes 20 de octubre de 2026 y proyecta una permanencia hospitalaria aproximada de una semana, condicionada a la evolución de los análisis histológicos y moleculares que determinarán si se requieren tratamientos complementarios.
La hospitalización del papa, de 69 años, reabrió las lecturas analíticas sobre la proyección institucional de su pontificado, iniciado en 2025 tras el fallecimiento del papa Francisco a los 88 años. Elegido con el objetivo de consolidar la unificación organizativa y la reforma financiera de la Iglesia, la pronta intervención del pontífice, reconocido por su dinamismo físico, genera atención en la comunidad eclesiástica.
Especialistas como el teólogo Massimo Faggioli, de la Universidad de Villanova, destacaron que el cuadro de adenocarcinoma en etapa temprana presenta un pronóstico favorable que, de concluir en una recuperación plena, reforzará la conducción del pontificado a nivel internacional.
