El canal diseñado en Lurigancho-Chosica para mitigar el impacto de los flujos de lodo padece una severa acumulación de desperdicios, cuya remoción se ve obstaculizada por trabas logísticas y de acceso.
El conducto hidráulico ubicado en el distrito de Lurigancho-Chosica registra focos de contaminación y desperdicios sólidos a lo largo de su recorrido. Inspecciones periodísticas en el perímetro del puente Saracoto permitieron verificar la presencia de bolsas con desperdicios, neumáticos usados, mobiliario de madera y recipientes plásticos fracturados dentro del cauce.
Esta obra de ingeniería, diseñada para encauzar avenidas torrenciales de lodo y piedras durante la temporada de lluvias, ve amenazada su efectividad operativa debido a la constante acumulación de materiales arrojados por malos ciudadanos.
Progresiva acumulación de residuos y riesgos operacionales
Aunque los volúmenes de basura identificados no generan un bloqueo total inmediato, la disposición recurrente de objetos voluminosos compromete de manera paulatina la sección transversal del canal. Los expertos en gestión del riesgo advierten que la presencia de escombros, ladrillos y neumáticos altera la dinámica del flujo hidráulico, creando puntos de represamiento que podrían derivar en desbordes e inundaciones en las zonas urbanas colindantes durante la reactivación de la quebrada.

Las labores preventivas de descolmatación enfrentan además severas trabas logísticas, debido a que varias rampas de ingreso técnico permanecen clausuradas con bloques de concreto. Esta medida fue implementada para impedir que choferes informales utilicen la infraestructura defensiva como vía de tránsito vehicular.
A pesar de que la estructura supera los cuatro metros de altura en diversos tramos, las autoridades locales y la maquinaria pesada requieren mantener los accesos despejados para ejecutar la limpieza periódica antes del incremento de los caudales.
