El sector textil y de confecciones concentra el 23.5 % de las MYPEs industriales del país.
El Perú cuenta con 198,583 micro y pequeñas empresas (MYPE) industriales formales, cifra que representa el 98.9 % del total del tejido empresarial manufacturero del país, según un informe elaborado por el Instituto de Estudios Económicos y Sociales (IEES) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI), sobre la base de datos de Produce y la Sunat.
El análisis indica que en el mercado nacional operan 200,870 empresas industriales formales. Dentro de este universo, las microempresas abarcan 186,132 unidades (92.7 %), mientras que las pequeñas empresas suman 12,451 (6.2 %). Por su parte, las medianas empresas alcanzan las 470 unidades (0.2 %) y las grandes corporaciones registran 1,817 firmas (0.9 %). Territorialmente, el 54.6 % de las MYPEs industriales opera en Lima y el Callao, seguidas por Arequipa con el 5.6 % y La Libertad con el 4.5 %.
El número de estas unidades productivas muestra una recuperación sostenida tras caer a 152,769 empresas en 2020. Al cierre de las mediciones recientes, la cifra supera ligeramente los niveles previos a la emergencia sanitaria (195,865 firmas en 2019). Para la SNI, consolidar este segmento es clave para ampliar la base productiva, fomentar la formalidad y escalar en niveles de competitividad.
Por rubros de actividad económica, la industria de textil y confecciones lidera el sector al concentrar 46,756 MYPEs formales, equivalentes al 23.5 % del total nacional. La distribución por ramas productivas se estructura de la siguiente manera:
Textil y confecciones: 46,756 empresas (23.5 %)
Metalmecánica: 42,332 empresas (21.3 %)
Alimentos y bebidas: 31,769 empresas (16.0 %)
Muebles: 28,734 empresas (14.5 %)
Edición e impresión: 20,480 empresas (10.3 %)
Madera: 7,693 empresas (3.9 %)
Cuero y calzado: 6,454 empresas (3.3 %)
A pesar de su peso en el mercado, el estudio del IEES advierte que la productividad del sector se ve condicionada por factores estructurales y de entorno. Entre los principales obstáculos destacan la competencia desleal por subvaluación, contrabando y dumping; la inseguridad ciudadana; la sobrecargada tramitología; los sobrecostos laborales y la escasez de mano de obra calificada.
A ello se suman las trabas en el acceso al crédito, las brechas tecnológicas y las deficiencias en infraestructura logística y conectividad.
