El empleo en Lima Metropolitana experimentó un crecimiento del 6.7% durante el trimestre móvil de marzo a mayo de 2026, consolidándose como la tasa más alta registrada desde el primer trimestre de 2010, sin considerar el periodo atípico de rebote estadístico posterior a la emergencia sanitaria.
De acuerdo con el último reporte del Instituto Peruano de Economía (IPE), elaborado sobre la base de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN), este dinamismo se tradujo en la incorporación de más de 368,000 nuevos puestos de trabajo en comparación con el mismo periodo del año anterior.
La reactivación estuvo traccionada de forma directa por el segmento de empleo adecuado -que agrupa a trabajadores con jornadas mínimas de 35 horas semanales e ingresos que superan la canasta básica de consumo de 1,300 soles-, el cual escaló un 9.6%, anotando su mejor rendimiento en lo que va del año. En contraste, el subempleo mostró una marcada desaceleración al avanzar apenas un 1.5%.
La masa salarial en la capital peruana reflejó este balance positivo mediante una expansión del 10.4% en términos reales, sumada a un incremento del 3.5% en el ingreso promedio laboral, el cual se situó en 2,317 soles.
A nivel sectorial, las actividades de servicios y comercio lideraron la absorción de mano de obra en la metrópoli, sumando 192,000 y 92,000 trabajadores adicionales, respectivamente. Por su parte, la contratación en el segmento juvenil (población de 14 a 24 años) mantuvo una tendencia favorable por quinto mes consecutivo con un alza del 4.4%; no obstante, el centro de investigación económica advirtió que el mercado de trabajo de este grupo poblacional arrastra un déficit de 140,000 empleos si se le compara con los niveles observados en la etapa previa a la pandemia.
PBI no primario consolida recuperación de la economía con un avance del 3.7% en abril
La aceleración del mercado de trabajo coincide con una expansión del 3.7% del Producto Bruto Interno (PBI) nacional durante el mes de abril, un resultado superior al 3.2% de marzo que estuvo sustentado en la solidez de los sectores no primarios, los cuales crecieron un 5.2%.
La actividad constructora destacó con un repunte del 12.9%, apuntalada por un incremento del 13.9% en el consumo de cemento para proyectos privados y un avance del 11.2% en la obra pública de gobiernos subnacionales. Asimismo, el sector comercio anotó un avance del 7.3% -su tasa más alta desde inicios de 2022- gracias a la venta de vehículos, mientras que el rubro de servicios creció un 2.8% bajo el impulso del sector gastronómico y de restaurantes.
Paralizaciones operativas en hidrocarburos y factores climáticos deprimen sectores primarios
En contraposición al desempeño urbano e industrial, el PBI primario sufrió una contracción del 1.6%, encadenando tres meses consecutivos en terreno negativo. El sector hidrocarburos registró el mayor retroceso con una caída del 24.8%, afectada por un programa de mantenimiento técnico en la Planta Melchorita que redujo la producción de gas natural en un 28.9% y la de líquidos de gas en un 14.5%.
El agro también retrocedió un 1.6% debido a anomalías climáticas que mermaron las cosechas de papa, aceituna y café, mientras que la minería metálica cayó un 0.3% por la menor extracción de zinc y plomo, un impacto que pudo ser mitigado parcialmente por los mayores volúmenes de cobre reportados en los yacimientos de Antamina y Quellaveco, y de oro en Yanacocha.
Proyecciones económicas muestran señales mixtas de cara al cierre del primer semestre
Los indicadores adelantados correspondientes al mes de mayo sugieren un escenario heterogéneo para la economía nacional. Si bien la demanda eléctrica residencial y comercial creció un 5.7% -su mayor tasa en tres años-, el consumo energético de las grandes compañías mineras se contrajo un 2.9%, denotando una menor intensidad productiva.
En paralelo, los indicadores de consumo con tarjetas bancarias moderaron su ritmo de expansión a un dígito, al tiempo que las tensiones geopolíticas globales continúan presionando al alza el precio de los combustibles tradicionales.
Ante este panorama, el centro de análisis macroeconómico recordó que la inflación de mayo se ubicó en un 3.9%, por lo que el indicador de precios al consumidor se mantendría por encima del rango meta del Banco Central durante la segunda mitad del año, condicionando la capacidad de gasto real de los hogares peruanos.
