Presuntos responsables serian los mismos ocupantes ilegales desalojados hace pocos días.
El patrimonio arqueológico del Perú sufrió un daño irreparable en la región La Libertad luego de que un grupo de invasores destruyera por completo el geoglifo de la Triple Espiral, un valioso vestigio prehispánico con más de mil años de antigüedad ubicado en la quebrada Santo Domingo, en el distrito de Laredo, provincia de Trujillo.
Pobladores de la zona difundieron registros audiovisuales que evidencian cómo el histórico grabado rupestre de 15 metros de largo, asociado por los especialistas a rituales ancestrales sobre los tres estados del agua, quedó reducido a un cúmulo de tierra removida debido al avance de las ocupaciones ilegales en el perímetro protegido.
Los lugareños señalaron que los presuntos responsables de este atentado contra el legado cultural serían los mismos traficantes de terrenos que fueron desalojados del sector apenas unos días antes, concretamente el martes 9 de junio, en un operativo conjunto de la Dirección Desconcentrada de Cultura de La Libertad, la Municipalidad Distrital de Laredo y la Policía Nacional del Perú.
Durante aquella intervención, las fuerzas del orden destruyeron diversos módulos habitacionales precarios erigidos al costado de la estructura arqueológica y retuvieron una camioneta de gama alta inscrita a nombre de Cristian André Rejano Ayala, lo que de acuerdo con los testimonios demuestra que los promotores de la toma de tierras cuentan con un fuerte respaldo económico.
A pesar del desalojo previo, los invasores retornaron al área intangible provistos de carpas y maquinaria con la firme intención de asentarse de manera permanente, lo que motivó un llamado urgente de la comunidad civil hacia el Ministerio Público y la Policía para que localicen y sancionen penalmente a los autores materiales del daño patrimonial.
Este monumento precolombino ya arrastra un historial crítico de desprotección estatal desde que fue declarado Zona Arqueológica Intangible en el año 2001 por el entonces Instituto Nacional de Cultura. La falta de un plan de contingencia y vigilancia permanente en la quebrada Santo Domingo facilitó que en el año 2015 una incursión previa de usurpadores arrasara la Triple Espiral con maquinaria pesada, obligando al sector Cultura a destinar importantes recursos financieros y técnicos para su reconstrucción, proceso que estuvo liderado en su momento por el arqueólogo y restaurador Johnny Isla, especialista en la conservación de las Líneas de Nasca.
La actual destrucción del geoglifo, perpetrada por mafias inmobiliarias informales que lotizan áreas de reserva arqueológica para estafar a familias de bajos recursos, anula los esfuerzos científicos previos de restauración y pone en riesgo los demás elementos de arte rupestre que alberga el valle liberteño.
