Dra. María del Pilar Tello
Por María del Pilar Tello
Artículo de opinión
Nuestra política tiene una capacidad extraordinaria para producir paradojas. La última podría nacer en el Tribunal Constitucional. En estos días se discute el hábeas corpus presentado por Vladimir Cerrón, líder de Perú Libre y figura central del proyecto político que llevó a Pedro Castillo al poder en 2021. El caso parece jurídico, pero en realidad es esencialmente político. El argumento de la defensa parte de un hecho objetivo: las sentencias que sustentaban la prisión preventiva de Cerrón fueron anuladas. Si la base jurídica de esa pena desapareció, porque mantener la persecución y la restricción de derechos fundamentales, especialmente el de participación política en igualdad de condiciones. Ese es el dilema que enfrenta el Tribunal Constitucional. Por un lado, el Poder Judicial invoca la eficacia del proceso penal y el peligro de fuga. Cerrón permanece en la clandestinidad desde hace más de dos años, y para muchos jueces ese hecho refuerza la justificación de la prisión preventiva. Pero por otro lado aparece un problema constitucional más delicado: la restricción del derecho de participación política en plena campaña electoral. El Tribunal Constitucional tendrá que decidir cuál principio pesa más pero el verdadero impacto de esta decisión será político. Si el Tribunal Constitucional concede el hábeas corpus permite la libertad de Cerrón, su presencia en la campaña podría alterar el escenario. Y aquí conviene recordar algo que muchos analistas olvidan: Cerrón no es Pedro Castillo que fue un símbolo social inesperado que canalizó el voto de protesta del interior del país. Cerrón es un ideólogo, organizador político y operador estratégico. Tiene discurso, estructura partidaria y, sobre todo, una habilidad política que no debe subestimarse: la plasticidad discursiva. Donde predomina el voto antifujimorista, será antifujimorista. Donde pesa la izquierda radical, será radical. Donde aparece el desencanto con el gobierno se presentará como una izquierda ilustrada. Para él, la ideología no es un lastre. Es una materia plástica. Y eso lo convierte en un actor más peligroso electoralmente de lo que muchos creen. La elección actual tiene además una característica decisiva: la hiperfragmentación. Con más de treintaicinco candidatos, el umbral para pasar a segunda vuelta puede ser sorprendentemente bajo. Bastarán algunos puntos para cambiar todo. La eventual aparición de Cerrón podría reordenar el voto antisistema que llevó a Castillo al poder. Ese electorado no ha desaparecido, está disperso. También podría fracturar aún más a la izquierda, debilitar a quienes hoy intentan ocupar ese espacio. Y podría alterar el equilibrio entre los candidatos que encabezan las encuestas. Por eso el debate sobre el hábeas corpus de Cerrón es mucho más que un expediente judicial. Podría ser el acontecimiento político que cambie la elección. Porque en política los fantasmas no desaparecen. Regresan y cambian la historia.
