La interrupción en el flujo de líquidos de gas natural hacia Pisco bloquea la producción de derivados tras la emergencia en Camisea.
La crisis energética en Perú se ha agudizado tras la confirmación de Pluspetrol de que la producción de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en la planta de Pisco se encuentra totalmente paralizada. Esta interrupción, derivada de la emergencia en el sistema de ductos de Transportadora de Gas del Perú (TGP) iniciada el 1 de marzo, no solo afecta al gas natural seco, sino que ha cortado el suministro de líquidos de gas natural, insumo crítico para la elaboración de combustible doméstico y vehicular.
Ante el cese de la producción, el Gobierno ha impuesto restricciones severas, priorizando el consumo residencial y el transporte masivo, mientras las termoeléctricas y el parque automotor ligero enfrentan un desabastecimiento crítico.
Colapso en la cadena de suministro y medidas de contingencia
La detención de las operaciones en las plantas de Malvinas y Pisco ha generado un efecto dominó en la logística nacional, provocando extensas filas en estaciones de servicio y una presión sin precedentes sobre los inventarios de reserva.
Pluspetrol informó que, aunque los despachos continúan mediante cisternas utilizando el stock disponible, la falta de reposición del producto limita la capacidad de respuesta frente a una demanda que se ha disparado.

La empresa enfatizó que la reanudación de las actividades depende exclusivamente de la operatividad total de los ductos de TGP, ya que el gas seco y los líquidos forman parte de un sistema de producción unificado que no puede fragmentarse.
Coordinación técnica y priorización del consumo
Mientras los equipos técnicos intervienen el sistema de transporte afectado, Pluspetrol mantiene sus instalaciones en estado de alerta para reactivar la producción a plena capacidad apenas se normalice el flujo de hidrocarburos.
La compañía ha instado a los consumidores a mantener la calma y racionalizar el uso de energía para evitar un colapso mayor de las reservas. Por su parte, las autoridades nacionales supervisan la evaluación de los daños en el ducto, conscientes de que la prolongación de esta contingencia compromete no solo la movilidad ciudadana, sino también la estabilidad del sistema eléctrico nacional al no llegar combustible a las plantas generadoras.
