La ONU recibe informe sobre la degradación militar iraní en medio de nuevos ataques de Hezbolá contra territorio israelí.
La operación conjunta «León Rugiente» ha consolidado una supremacía aérea casi total de Israel y Estados Unidos sobre Irán, según declaraciones del embajador israelí ante la ONU, Danny Danon. Tras cinco días de ofensiva, que incluyeron la destrucción de instalaciones nucleares y centros de mando, así como la confirmada muerte del líder supremo Ali Khamenei, el conflicto se ha extendido al Líbano.
Pese a que el gobierno libanés declaró ilegales las actividades de Hezbollah y exigió su desarme, la milicia chií ha ignorado la prohibición atacando bases israelíes, lo que ha provocado una incursión terrestre de las tropas de Israel en el sur del Líbano y una crisis humanitaria con miles de desplazados.
El dominio del cielo y el desmantelamiento operativo
Desde Nueva York, Danny Danon proyectó una señal de dominio militar estratégico, advirtiendo que la superioridad aérea en territorio iraní se traducirá en acciones contundentes en el corto plazo. Aunque reconoció que la capacidad de lanzamiento de Teherán no ha sido anulada por completo debido al uso de infraestructuras subterráneas, aseguró que la degradación del arsenal persa es progresiva.
Los objetivos de la coalición son taxativos: aniquilar el programa nuclear, desarticular los misiles balísticos y neutralizar la red de milicias financiadas por el régimen, en una campaña que ya deja al menos 787 muertos en suelo iraní.
El desafío de Hezbollah y la crisis en el Líbano
El conflicto ha mutado hacia un segundo frente crítico tras la represalia de Hezbollah por la muerte de Khamenei. La milicia atacó la base de Ramat David y los Altos del Golán, desafiando abiertamente las órdenes del primer ministro libanés, Nawaf Salam, quien calificó las acciones del grupo como «actos irresponsables» que justifican la agresión israelí.
En respuesta, Israel ha iniciado una «defensa avanzada» con tropas terrestres en el sur libanés, mientras las fuerzas oficiales de Beirut se retiran de la frontera. La comunidad internacional, a través de ACNUR, reporta ya 30.000 refugiados, advirtiendo que si el Estado libanés no logra contener a Hezbollah, el país será arrastrado a una guerra total.
