Un fenómeno de oleajes anómalos con olas de hasta tres metros de altura sacudió la bahía de Barranca la tarde del lunes, provocando el colapso de muros de contención y graves daños en la infraestructura costera. La magnitud de las marejadas, acompañadas de fuertes vientos y neblina, obligó al cierre de las playas Puerto Chico, Chorrillos, Colorados, Miraflores y La Bandurria.
Pese a la restricción total de actividades acuáticas y el cierre de puertos dispuesto por la Capitanía de Puerto, se registraron ingresos temerarios de bañistas a las zonas de riesgo, lo que ha generado una alerta máxima entre los cuerpos de salvataje.
La intensidad del mar después de las 16:00 horas no solo desplazó a los veraneantes, sino que transformó la geografía de los balnearios, creando forados en la franja de arena y destruyendo estructuras de protección.
Ante este escenario, la autoridad marítima formalizó la paralización de operaciones en los puertos de Supe y la terminal de Paramonga, prohibiendo cualquier actividad de pesca artesanal, industrial o recreativa. Esta medida busca prevenir accidentes mortales ante las corrientes agresivas que persisten en la zona norte de Lima.
Preocupación en el sector comercial y turístico
Los propietarios de negocios locales han manifestado su temor ante la posible continuidad del fenómeno, ya que la destrucción de las playas afecta directamente el principal motor económico de la provincia en plena temporada alta.
La pérdida de metros de playa y el riesgo estructural en los malecones amenazan con reducir drásticamente la afluencia turística, afectando tanto a restaurantes como a servicios de hospedaje que dependen del flujo de visitantes atraídos por el sol de marzo.
