Foto: Noble Can
Al igual que los humanos nuestros perros también envejecen y con ello hay cambios tanto físicos como cognitivos. Conforme avanzan los años comienzan a aparecer dolencias asociadas a la edad como problemas articulares hasta alteraciones sensoriales.
Especialistas del Hospital Veterinario de Nacho Menes recuerdan que la vejez en nuestros perros trae consigo un mayor desgaste de sus músculos y huesos, así como la aparición de numerosas enfermedades asociadas a su avanzada edad.
Pero la vejez de nuestros canes puede vivirse con dignidad si se adoptan los cuidados adecuados.
«Aquellos perros de raza pura con mayor peso y tamaño, por regla general, tienden a vivir menos años que los canes pequeños y mestizos», indican desde el centro veterinario.
Mientras que perros pequeños como chihuahuas o caniches enanos pueden vivir entre 12 y 20 años, razas grandes como el Gran Danés suelen situar su esperanza de vida entre los 7 y los 10 años.
A partir de los 10 años, la mayoría de los perros ya se consideran ancianos. En esta etapa duermen más, se mueven menos, ganan peso con facilidad o pierden capacidades como la visión o el oído. Según el Hospital Veterinario de Nacho Menes, también pueden aparecer dolores musculares y óseos, pérdida de piezas dentales o enfermedades graves como cáncer o demencia senil.
Sin embargo, es posible mejorar la calidad de vida de nuestro perro adoptando cambios en su rutina diaria de acuerdo a su edad.
La adaptación de la dieta es fundamental, ya que el metabolismo se ralentiza y el riesgo de sobrepeso aumenta. Además, mantener una correcta hidratación resulta esencial para prevenir problemas renales o cardíacos.
El ejercicio sigue siendo necesario, aunque debe ajustarse a sus nuevas capacidades.
A nivel emocional, el perro mayor también necesita más atención. El afecto, el juego adaptado y la interacción familiar previenen estados de apatía o tristeza que pueden aparecer con la edad.
El cuidado de la piel y la dentadura ayuda a evitar infecciones y enfermedades que pueden agravarse con rapidez en animales mayores. Todo ello debe ir acompañado de revisiones veterinarias periódicas.
Convivir con un perro anciano no tiene por qué ser sinónimo de deterioro ya que, con una atención adaptada, visitas regulares al veterinario y una rutina para su edad, es posible ofrecerles una vejez tranquila y saludable.
