En alianza con la NASA, estudiantes de la UNI logran enviar la plataforma Olimpo a la estratósfera para pruebas críticas.
Investigadores de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI) lideran una iniciativa científica sin precedentes para mitigar la contaminación espacial mediante el desarrollo de bioplásticos biodegradables.
A través de la plataforma aeroespacial Olimpo, el equipo del grupo BIOMET logró validar con éxito la resistencia de biopolímeros innovadores y sensores electrónicos en la estratósfera, alcanzando altitudes superiores a los 30 km en una misión conjunta con la NASA realizada en 2025.
Validación en condiciones extremas
Bajo la asesoría de la Dra. Roxana Pastrana Alta, la misión busca sustituir los plásticos convencionales por materiales capaces de degradarse en el entorno orbital, evitando la acumulación de escombros. Durante un vuelo de siete horas a temperaturas de -80ºC, la plataforma -propulsada por un globo estratosférico en Nuevo México- permitió monitorear en tiempo real variables críticas como radiación UV-A, UV-B y UV-C, presión y humedad.
Nanotecnología y materiales orgánicos
La innovación central del proyecto radica en el uso de biopolímeros de quitosano (derivado del caparazón de cangrejo) y Ácido Poliláctico (PLA) reforzado con nanopartículas de plata mediante la técnica de electrospinning. Estos compuestos fueron expuestos a condiciones extremas para evaluar su viabilidad como sustitutos sostenibles en la industria aeroespacial.
Resultados y propiedad intelectual
Tras recuperar las muestras, el proyecto ha entrado en una fase avanzada de consolidación científica:
- Producción académica: Se han elaborado dos artículos científicos sobre la validación de sensores eléctricos y la caracterización de los biomateriales.
- Patente en trámite: El desarrollo tecnológico ya cuenta con una solicitud de patente vinculada.
- Pruebas internacionales: En marzo de 2026, el equipo viajará a Brasil para realizar análisis adicionales que permitirán concluir la investigación.
Un tributo en las alturas
El nombre Olimpo trasciende lo científico, pues fue elegido como un homenaje póstumo al padre de uno de los integrantes del equipo, quien falleció durante la pandemia de COVID-19, otorgando un sentido humano a esta proeza tecnológica peruana.
