La eliminación de Nemesio «El Mencho» Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), a manos del ejército mexicano el pasado domingo, ha sumido a México en una crisis de seguridad que obligó a la presidenta Claudia Sheinbaum a emitir un llamado a la calma.
La operación, que contó con apoyo de inteligencia de Estados Unidos, derivó en una violenta respuesta criminal en 20 estados del país, provocando el cierre de tribunales y la suspensión de clases presenciales en ocho entidades para salvaguardar a la población ante la ola de narcobloqueos y ataques a comercios.
El enfrentamiento tuvo lugar en Tapalpa, donde el capo de 59 años resultó herido y posteriormente murió durante su traslado aéreo a la Ciudad de México. El saldo de la incursión militar incluyó siete delincuentes abatidos, tres soldados heridos y la captura de dos integrantes del CJNG, además del decomiso de armamento de alto poder como lanzacohetes antiaéreos. «El Mencho» se había consolidado como el objetivo prioritario de Washington, que ofrecía 15 millones de dólares por su captura tras las detenciones de los fundadores del Cártel de Sinaloa.
Caos y parálisis en el territorio nacional
La respuesta del crimen organizado se manifestó con especial crudeza en Jalisco, donde ciudades como Guadalajara y el balneario de Puerto Vallarta quedaron paralizadas por la quema de vehículos y establecimientos.
La violencia se extendió rápidamente a estados como Michoacán, Puebla, Sinaloa y Guanajuato, registrándose un total de 229 bloqueos en todo el país. Testimonios de ciudadanos describen escenas de pánico en zonas comerciales, mientras las sirenas de emergencia sustituían el tráfico habitual en urbes que, como Guadalajara, se preparan para ser sedes del Mundial de Fútbol 2026.
Repercusiones internacionales y diplomáticas
El gobierno de Donald Trump, a través de su portavoz Karoline Leavitt, confirmó la colaboración estratégica en la eliminación del capo, mientras que el Departamento de Estado de EE. UU. instó a sus ciudadanos a buscar refugio.
El impacto de la inseguridad alcanzó al sector aeronáutico con la cancelación de decenas de vuelos de aerolíneas estadounidenses y canadienses, además de la suspensión de eventos deportivos profesionales. A pesar de la magnitud de los disturbios, las autoridades mexicanas informaron que hacia la noche del lunes se había logrado liberar cerca del 90% de las vías obstruidas.
