Junín, Lima, Pasco y Áncash: Los focos estratégicos del Sernanp para la recuperación de ecosistemas.
El Ministerio del Ambiente (Minam), mediante el Sernanp, ha lanzado el ambicioso proyecto ‘Restauración de ecosistemas altoandinos en el Perú’, una iniciativa diseñada para fortalecer la seguridad hídrica y la resiliencia climática en el corazón de los Andes. La intervención se centrará en cuatro áreas naturales protegidas estratégicas: el Parque Nacional Huascarán, la Reserva Nacional de Junín, la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas y el Santuario Nacional de Huayllay, abarcando las regiones de Junín, Lima, Pasco y Áncash.
Metas y beneficiarios del proyecto
Esta estrategia ambiental busca restaurar más de 44,000 hectáreas de pastizales y optimizar el manejo sostenible de otras 120,000 hectáreas, lo que generará un impacto positivo directo en la calidad de vida de más de 7,000 ciudadanos.
Según detalló el Sernanp, la recuperación de estos espacios es vital para garantizar la regulación hídrica y la seguridad alimentaria, especialmente en un contexto crítico de retroceso glaciar y alta variabilidad climática que afecta la provisión de agua para millones de peruanos.
Implementación y gobernanza territorial
El lanzamiento oficial, realizado en el Parque Nacional Huascarán, contó con la participación de la viceministra de Gestión Ambiental, Nelly Paredes del Castillo. El proyecto no solo se limita a la recuperación física del entorno, sino que contempla la implementación de acciones en 30 paisajes estratégicos y el fortalecimiento de capacidades tanto en el sector público como en el privado.
Se busca, además, el desarrollo de instrumentos de gestión regional que aseguren la continuidad de estos esfuerzos de conservación a largo plazo.
Un modelo de desarrollo sostenible
La iniciativa posiciona a las áreas naturales protegidas como referentes internacionales en la gestión de ecosistemas de montaña, tales como pajonales, bofedales y bosques relictos. Al integrar la conservación con la producción responsable, el proyecto consolida un modelo de desarrollo que prioriza la biodiversidad y la adaptación frente al calentamiento global.
Con esta puesta en marcha, el Perú reafirma su compromiso de proteger sus fuentes de agua naturales, elementos esenciales para la estabilidad económica y social del país.
