Fiscalía de Nueva York solicita prórroga por «problemas logísticos» y conflictos de agenda.
La justicia de los Estados Unidos ha reprogramado para el 26 de marzo la comparecencia de Nicolás Maduro (63 años) y su esposa Cilia Flores (69 años) ante un tribunal federal de Nueva York, tras un aplazamiento solicitado por la fiscalía del Distrito Sur. El cambio de fecha, originalmente pautado para el 17 de marzo, fue atribuido a «problemas logísticos y de agenda», contando con el visto bueno del juez Alvin Hellerstein y la defensa liderada por Barry Pollack.
Este proceso judicial se origina tras la captura de Maduro en Caracas durante un operativo militar estadounidense en enero de 2026, marcando el inicio de un juicio por narcotráfico y posesión de armas de guerra que podría resultar en cadena perpetua.
La acusación formal, fundamentada en un documento de 25 páginas del Departamento de Justicia, imputa a la pareja cuatro cargos graves: conspiración para el narcoterrorismo, importación de cocaína, y posesión de dispositivos destructivos y armas de guerra. Según el expediente, ambos habrían colaborado con el Cártel de los Soles y grupos narcoterroristas para introducir miles de toneladas de droga en EE. UU. durante más de 25 años, valiéndose de la protección de las instituciones estatales venezolanas.
El fiscal federal Jay Clayton argumentó que el retraso es fundamental para que la fiscalía presente el descubrimiento de pruebas y la defensa pueda revisarlas exhaustivamente. Por su parte, en su primera audiencia el 5 de enero, Maduro se declaró inocente, autodefiniéndose como «prisionero de guerra» y reclamando su estatus como presidente constitucional, mientras que Flores también rechazó los cargos. Durante dicho acto, ambos mostraron signos físicos de lesiones derivadas de su captura, incluyendo posibles fracturas y contusiones.
Tras la detención de Maduro, quien gobernó desde 2013, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el mando de Venezuela en calidad de presidenta encargada por orden del Tribunal Supremo de Justicia. En el ámbito legal, el equipo de defensa de Maduro planea impugnar la legalidad de la detención alegando inmunidad soberana como exjefe de Estado. Esta línea de defensa evoca el precedente histórico del panameño Manuel Noriega en 1990, quien no logró eludir la condena bajo argumentos similares.
La sesión del 26 de marzo será decisiva para establecer el rumbo de un juicio que no solo determinará el futuro personal de los acusados, sino que mantiene en vilo la estabilidad política de Venezuela.
