Rubio impulsa la energía nuclear en Budapest mientras debate con Orbán la situación en Ucrania.
El Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, culmina su gira europea en Budapest con un firme respaldo político a Viktor Orbán de cara a las elecciones de abril. El encuentro, bendecido por el presidente Donald Trump, se centra en la firma de un acuerdo de cooperación nuclear y la discusión de estrategias de paz para Ucrania, en un contexto de fuerte tensión entre el gobierno húngaro y la Unión Europea por su dependencia energética de Rusia y sus políticas internas.
La visita de Rubio se produce en un momento crítico para Orbán, quien por primera vez en años se encuentra detrás en las encuestas frente al partido opositor TISZA. El espaldarazo de Washington busca consolidar la figura del mandatario húngaro, a quien Trump ha calificado de «fenomenal».
Además de la carga política, la agenda técnica destaca por un pacto de energía atómica que pretende diversificar las opciones de Hungría, país que actualmente importa de Rusia el 85% de su gas y el 65% de su crudo.
En el ámbito regional, Rubio y el ministro Péter Szijjártó abordarán la guerra en Ucrania. Budapest se ha alineado con la visión de la Casa Blanca para buscar una salida negociada, distanciándose de la postura de Bruselas. Este diálogo es el preludio a la participación de Orbán en la «Junta de la Paz» en Washington, una iniciativa de Trump que busca alternativas diplomáticas a los canales tradicionales de la ONU.
A pesar de la sintonía con EE. UU., Orbán mantiene un discurso hostil hacia la «maquinaria de Bruselas», denunciando interferencias en su soberanía. Mientras la UE cuestiona la salud democrática de Hungría, Rubio ha optado por un tono de cooperación entre iguales, subrayando que Washington busca socios y no «vasallos».
La administración Trump ya ha otorgado a Hungría exenciones a las sanciones contra petroleras rusas como Rosneft y Lukoil, reforzando un vínculo que prioriza el realismo político sobre las directrices comunitarias europeas.
