Foto: Clínica Pinares
A menudo, la respuesta negativa que ciertos niños pueden tener no se relaciona a la falta de voluntad, o a un capricho porque las vacaciones terminaron. Con un nuevo año, vienen expectativas de rendimiento académico más demandantes, y aquello puede impactar en la salud mental de los escolares. El año pasado, las Naciones Unidas determinó que 1 de cada 7 personas jóvenes (niños y adolescentes) sufre algún trastorno mental, generalmente estrés o ansiedad.
“Es fundamental que los padres estén atentos a señales como cambios en el sueño, cambios en el comportamiento o afecciones físicas, como el dolor de cabeza o el malestar general”, explica María Díaz, psicóloga y jefa del área de orientación psicopedagógica de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Para la especialista, el comienzo de año es un “cambio significativo” en la rutina de los menores, que puede despertar emociones diversas. Para manejarlas, la experta comparte las siguientes recomendaciones:
Adaptar al estudiante con anticipación: Díaz sostiene que “fomentar un diálogo abierto sobre sus expectativas, temores y emociones ayuda a reducir la incertidumbre y a prepararlos mejor para los cambios”. Se recomienda poner en práctica hábitos como una buena rutina de sueño y un horario de actividades, para que la transición a la vida escolar sea menos abrupta.
Validar las emociones del estudiante: Como padres o tutores, es necesario asegurar a los más jóvenes de la casa que sus sentimientos e inquietudes tienen validez. Los cambios de humor, como el desinterés repentino y la irritabilidad, pueden indicar la necesidad de comunicación abierta.
Enfocarse en habilidades sociales: Pocas formas de aprender son más efectivas para un niño que modelar lo que hacen sus tutores. Sus habilidades sociales se nutren de la forma en que sus mayores resuelven y responden a los problemas. Por ello, se debe mantener un enfoque positivo ante los conflictos, además de practicar la empatía.
Regular el uso de tecnología: El exceso de tiempo frente a las pantallas puede privar a los niños de socializar con sus pares, y frenar el desarrollo de sus habilidades interpersonales. Los tutores deben poner límites y horarios a su uso, así como vigilar que la interacción en la web sea segura.
La doctora Díaz finaliza: “Es esencial que los padres brinden un ambiente de apoyo y confianza en casa, donde los niños sientan que pueden expresar sus emociones libremente, esto les permitirá enfrentar el nuevo año escolar con mayor seguridad y bienestar”.
