Medida de control en penales apunta a frenar el avance de las llamadas extorsivas a nivel nacional.
Bajo la dirección de la presidenta encargada del Inpe, Shadia Valdez Tejada, se ejecutó una requisa estratégica en el penal Miguel Castro Castro para fortalecer el principio de autoridad y la seguridad ciudadana. La intervención, alineada con la política de erradicación de actos ilícitos organizados desde las prisiones, prioriza el control de los recintos carcelarios como pieza clave para salvaguardar la tranquilidad pública y combatir las redes de criminalidad que afectan al país.
El operativo, encabezado por el director del penal, Oscar Janampa Paz, y el jefe de la Oficina Regional Lima, Adán Rojas Ruiz, logró el desmantelamiento de conexiones eléctricas y tomacorrientes irregulares. Estas instalaciones clandestinas son frecuentemente utilizadas por los internos para facilitar llamadas extorsivas. Asimismo, los agentes incautaron diversos objetos punzocortantes y decomisaron más de 20 litros de «chicha canera», bebida fermentada de consumo estrictamente prohibido en el sistema penitenciario.
La inspección se concentró en el pabellón 2 de mediana seguridad, iniciando a las 22:00 horas del sábado 24 de enero. Un contingente de 25 agentes penitenciarios realizó una revisión exhaustiva de celdas, pertenencias y áreas comunes, incluyendo comedores y servicios higiénicos.
Durante el despliegue, los internos fueron sometidos a revisiones corporales en el patio del pabellón, siguiendo estrictamente los protocolos de seguridad vigentes para garantizar la integridad de los intervinientes y la eficacia del registro.
El Inpe reafirmó su compromiso de mantener el máximo control en las cárceles peruanas mediante operativos inopinados y sistemáticos. Estas acciones buscan neutralizar cualquier factor de riesgo que vulnere el orden interno o que permita la continuidad de actividades delictivas desde el encierro.
La institución enfatizó que la inversión en vigilancia y disciplina es una medida sostenida para asegurar que los centros penitenciarios cumplan su rol sin comprometer la paz social del entorno exterior.
