El 14 de enero de 1865, durante el gobierno del general Juan Antonio Pezet y Rodríguez de la Piedra, se emitió un decreto supremo que oficializó la creación política de la provincia de Huancabamba, ubicada en la vertiente oriental de la Cordillera de los Andes.
Se trata de una de las ocho que integran el departamento de Piura, junto a Ayabaca, Morropón, Paita, Sullana, Talara y Sechura. A su margen derecha, se encuentra el río que lleva su nombre. Cuna de importantes civilizaciones antiguas, Huancabamba se caracteriza por la hospitalidad y fe de su población, que cada año organiza algunas de las festividades religiosas más emblemáticas del Perú, como la celebración para la Virgen del Carmen y la fiesta de San Pedro. A continuación, profundizamos en sus aspectos históricos más relevantes.
El progreso de las comunidades
Antes de ser integrada al Tahuantinsuyo, Huancabamba estaba habitada por civilizaciones prehispánicas como los mochica chimú, los Cajamarca y los Lambayeque, precursores de la metalurgia, arquitectura y alfarería. Dichos pueblos practicaban el culto al jaguar, símbolo de la dualidad entre luz y oscuridad; representaba el poder, el inframundo y la fertilidad.
En 1480, Túpac Yupanqui conquista el territorio, suprime esta práctica y funda las ciudades de Caxas y Huancapampa, que dio el nombre a la actual provincia.
Por más de dos generaciones, la población se desarrolló bajo el yugo español, al inicio controlada por el colonizador Diego Palomino, designado personalmente por Pizarro. Hasta el siglo XVII, habían surgido cinco importantes comunidades indígenas en estas condiciones: Cabeza, Quispampa, Segunda, Huarmaca y la de forasteros.
Esta última desapareció, mientras que las demás se dividieron en pueblos pequeños que conservaron “algunas formas de organización laboral y política, la mediana redición andina o curanderismo, la producción cerámica y textil en pequeña escala”, de acuerdo a la Municipalidad Provincial de Huancabamba.
“Durante la colonia, Huancabamba que formó parte del corregimiento de Piura, mantuvo, hasta cierto grado su unidad territorial y ética, a lo que contribuyó al establecimiento de anexos, haciendas, sitios, estancias y las parcialidades” describe la entidad. Añade que, aunque el habla del quechua en estos lares se perdió casi por completo, se manifiesta en antropónimos y topónimos.
Entonces bajo la alcaldía de José de Adrianzén, los huancabambinos recibieron con orgullo las noticias de la declaración de la independencia nacional, considerando que varios de ellos, entre los que destaca el general José Miguel Medina, participaron del proceso. Posteriormente, ocurrieron una serie de eventos que culminaron con la creación política.
En 1861, la ciudad se convirtió en capital de la Provincia Andina de Ayabaca cuando Piura se clasificó como departamento. Eventualmente la gran provincia se segregó, concediendo a Huancabamba la independencia territorial.
Celebraciones por el aniversario
La población de Huancabamba empieza sus celebraciones de aniversario con varios días de anticipación, programa que las autoridades provinciales comparten a través de sus redes sociales. En el día central, la comunidad podrá participar de actividades solemnes, como la Misa Te Deum en la parroquia San Pedro Apóstol de Huancabamba, el paseo de la bandera provincial y su izamiento junto al pabellón nacional.
