La gestión vial pasó a manos de la municipalidad tras la liquidación de la concesionaria, lo que genera interrogantes sobre la sostenibilidad financiera y el mantenimiento de los servicios esenciales sin el cobro de peajes.
El inicio del verano 2026 en Lima estará marcado por el anuncio del alcalde Renzo Reggiardo de suspender el cobro de peajes en las principales vías panamericanas de la capital, tras la liquidación y el término anticipado del contrato con la empresa Rutas de Lima SAC.
El control y la gestión de las Panamericana Sur y Norte han pasado por completo a la Municipalidad Metropolitana de Lima, lo que implica un reto logístico, administrativo y financiero, especialmente en la víspera de la temporada alta de viajes. La transición genera interrogantes sobre la sostenibilidad de la medida y su impacto en el presupuesto municipal.
El Reto de la Transición de la Gestión Vial
La decisión de eliminar los peajes se produce luego de que Rutas de Lima SAC se declarara en liquidación y cesara formalmente sus operaciones. El traspaso de las vías y sus instalaciones se realizó en plena temporada alta. La Municipalidad de Lima recibió las instalaciones, que incluían casetas de peaje, sistemas de monitoreo y centros de control, en condiciones deficientes.
En un informe de Panorama, el alcalde Reggiardo reconoció el estado de las instalaciones: “En esas condiciones hemos encontrado el data center. Tampoco hay contraseñas para poder tener acceso al sistema. Podemos decir que tenemos cincuenta y un cámaras operativas y cuatro inoperativas. Los almacenes han sido hallados con vehículos y oficinas en pésimo estado”. El medio también detalló el hallazgo de cables expuestos, extintores vencidos y residuos sólidos en varios tramos de las vías.
Nuevo modelo de gestión municipal
Ante la situación, la Municipalidad de Lima asumió de inmediato la contratación directa de servicios esenciales como limpieza, seguridad, auxilio vial y mantenimiento de áreas verdes. La administración se comprometió a mantener operativos los sistemas de monitoreo y a desplegar grúas, ambulancias y personal de auxilio en los puntos críticos de la vía.
El burgomaestre aseguró que el municipio cubrirá los servicios que la empresa dejó de ofrecer. Estimó que el gasto operativo oscila entre seis y ocho millones de soles mensuales, cifra notablemente menor a los veinticinco millones que Rutas de Lima SAC reportaba anteriormente. Reggiardo afirmó contar con los recursos disponibles para afrontar estos costos.
Respecto a la eliminación del cobro, el alcalde indicó: “No hemos contemplado en el corto plazo hacer ningún cobro referido al peaje”, aunque detalló que cualquier decisión futura estará condicionada a factores legales y técnicos, incluyendo la existencia de vías alternas y el desenlace de los procesos judiciales y arbitrales con la concesionaria. La municipalidad ha presentado denuncias por lo que considera abandono unilateral del contrato.
No obstante, expertos citados por Panorama advierten que la eliminación del cobro no es una solución definitiva. Un analista puntualizó que, al suspender el peaje, «el valor de la obra lo va a pagar el contribuyente o con más impuestos o simplemente con peores servicios».
El costo real de mantener los 85 kilómetros de vías, puentes y viaductos, incluyendo el mantenimiento y la recolección de unas dos mil toneladas de residuos mensuales, supera ampliamente el gasto inicial proyectado en limpieza y seguridad.
Tras la liberación de las garitas, miles de usuarios celebraron la ausencia del cobro, calificándola de situación inédita en la capital. Sin embargo, otros ciudadanos manifestaron inquietudes sobre la capacidad municipal para mantener la seguridad y el buen estado de las vías.
Durante un recorrido, el equipo periodístico detectó que muchas casetas permanecen sin personal y que elementos de seguridad, como los brazos de advertencia en el puente Atocongo, no funcionan correctamente, lo que subraya los retos logísticos que enfrenta la administración municipal.
