Especialistas de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) han reportado el hallazgo de residuos sólidos y cenizas de incendios forestales durante las labores de monitoreo en glaciares de las cordilleras Vilcanota y Carabaya, en la región Cusco. Este hallazgo se suma al alarmante retroceso glaciar, que en la última década supera los 150 metros en puntos clave.
La evaluación, desarrollada por expertos de la Autoridad Administrativa del Agua (AAA) Urubamba Vilcanota, incluyó el desplazamiento a las cabeceras de cuenca de ambas cordilleras y hasta la Amazonía en Ucayali. El objetivo de este monitoreo permanente es comprender el comportamiento hidrológico y meteorológico de estas reservas de agua dulce, cruciales para la seguridad hídrica y el desarrollo sostenible del país.
El equipo de Glaciología de la ANA, utilizando tecnología avanzada para medir variables de calidad del agua (pH, conductividad, oxígeno disuelto) y GPS, determinó que la situación es preocupante.
Rocío Venero, bióloga y especialista en calidad de agua de la AAA Urubamba Vilcanota, señaló que los resultados de su red de monitoreo, que abarca más de 160 puntos, revelan la presencia de aguas residuales domésticas, así como partículas de ceniza y residuos sólidos en los glaciares. Estos contaminantes provienen de incendios forestales y del ingreso inapropiado de turistas.
«Estas acciones humanas están afectando la pureza del recurso y acelerando la pérdida de masa glaciar», explicó Venero.
Rolando Cruz, ingeniero y especialista en Glaciología de la ANA, precisó que glaciares como el Suyuparina y el Quisoquipina, en la cordillera de Vilcanota, han registrado un retroceso superior a los 150 metros en los últimos diez años.
Cruz sostuvo que este fenómeno se debe tanto al cambio climático como a la deposición de aerosoles y carbón negro (ceniza). Estas partículas oscurecen la superficie del hielo, incrementan la absorción de radiación solar y, consecuentemente, aceleran el proceso de derretimiento.
Ante este panorama, la ANA ha emitido un llamado a las instituciones competentes para que refuercen las acciones de protección y conservación de los ecosistemas glaciares.
De igual manera, se invoca a las agencias de turismo a fomentar un turismo responsable y sostenible que contribuya activamente a la preservación de los glaciares. Estos cuerpos de hielo son una fuente esencial de vida, biodiversidad y desarrollo para las comunidades altoandinas.
