El culto y la Festividad en honor al Señor de Luren constituyen un referente de identidad cultural y social en Ica, dado que se trata de una tradición religiosa de gran riqueza simbólica, cuya devoción se transmite por generaciones y es un eje notable de articulación social.
La Festividad del Señor de Luren y sus procesiones fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura, el 1 de octubre de 2015, mediante Resolución Viceministerial Nº 145-2015-VMPCIC-MC.
La Festividad del Señor de Luren es una de las celebraciones religiosas más notables del calendario jubilar del departamento de Ica, cuya población creyente se viste de morado durante todo el mes de octubre.
Origen del culto y de la devoción:
El origen del culto al Señor de Luren se remonta al año 1556, cuando el encomendero español Nicolás de Ribera el Viejo mandó a construir una ermita a fin de convertir a la doctrina católica a los indígenas de la encomienda de Hurin Ika.
En dicha ermita se colocó una imagen pequeña y deteriorada de un Cristo crucificado, por lo que pronto hubo necesidad de reemplazarla. La nueva imagen del Cristo de tamaño natural fue adquirida por Fray Francisco de Madrigal en el convento de Los Descalzos de Lima y salió camino a Ica el 25 de enero de 1570.
Según la tradición oral local, en el trayecto, el arriero que la trasladaba se detuvo a dormir y al despertar notó que la mula que llevaba la imagen había desaparecido. La acémila fue encontrada en un paraje con la imagen a cuestas, lo que se interpretó como un mensaje divino, construyéndose en ese mismo lugar la iglesia del Señor de Luren.
En la época de la primera evangelización, la orden franciscana sacaba en procesión la imagen del Señor de Luren en Jueves Santo, en el marco de la Semana Santa. Con el tiempo, siguiendo los rituales indígenas que todavía se realizaban durante el plenilunio del mes de octubre para la llegada del agua –elemento vital considerado divino- y con el mismo propósito evangelizador, se empezó a sacar la imagen del Señor de Luren también en el mes de octubre.
De esta manera, este hecho vincula los inicios del culto al Señor de Luren con la devoción de los antiguos pobladores de la región por las fuerzas de la naturaleza, y sus antiguas celebraciones rituales podrían considerarse como un antecedente de esta tradición religiosa.
Se le atribuyen muchos milagros a la imagen del Señor de Luren y a su capacidad de persistencia, pues durante el terremoto que afectó Ica en 2007, la iglesia que la acogía quedó destruida, pero la imagen no sufrió daño alguno.
