Una inmersión a través de fósiles originales y réplicas detalladas que transportan al visitante a un ecosistema radicalmente diferente, explorando a los antepasados perdidos de la vida amazónica actual.
La tibia fosilizada de un perezoso con 46 marcas de dientes de un Purussaurus (caimán gigante) y los restos del Pebanista yacuruna, el delfín de río más grande del planeta, son las piezas centrales de la nueva exposición paleontológica «Vida en la proto-Amazonía». La muestra, organizada por el Museo de Historia Natural (MHN) de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), desvela miles de fósiles que narran la fascinante historia evolutiva de la región que precedió al ecosistema amazónico moderno.
La exhibición, inaugurada tras un evento de difusión científica el pasado 3 de octubre, pone a disposición del público fósiles y réplicas de los seres que habitaron la Amazonía hace 20 a 10 millones de años, incluyendo cocodrilianos, tortugas, mamíferos terrestres y delfines. Además de cráneos y mandíbulas, los restos incluyen conchas de moluscos, ámbar, troncos y hasta coprolitos (excrementos), ofreciendo una mirada detallada a este mundo prehistórico.
El paleontólogo Rodolfo Salas-Gismondi, jefe del Departamento de Paleontología de Vertebrados del MHN, destacó que el objetivo es «dar a conocer una riqueza paleontológica que no se tenía en el mapa». Los fósiles de la Formación Pebas, preservados en la región Loreto, documentan el llamado sistema Pebas, un ambiente pre-amazónico compuesto principalmente por pantanos y lagos, que fue crucial para el origen de muchas especies amazónicas.
Salas-Gismondi afirmó que el registro fósil de Pebas empieza a «dar información sobre cómo se origina la biodiversidad amazónica» y aseveró, citando a la Agencia Andina, que «quizás este sitio paleontológico, en el pasado, albergó la mayor diversidad del planeta«. Este descubrimiento refutó la creencia previa de que la Amazonía era un lugar poco prometedor para la paleontología, donde las exploraciones se concentraban en desiertos.
Veinte años de descubrimientos
La recolección y estudio de estos fósiles se inició en 2004 por un equipo de científicos peruanos y extranjeros. Tras más de 20 años y decenas de expediciones a los ríos Amazonas y Napo, se ha recuperado una enorme cantidad de restos que ahora forman parte de las colecciones del MHN, aunque muchos aún esperan ser investigados.
El investigador, también explorador de National Geographic, señaló que el potencial es «enorme» y que apenas han prospectado la zona cerca de Iquitos. Las expediciones se están extendiendo al río Napo y pronto cerca de Leticia, en la frontera con Colombia. En las nuevas localidades visitadas se han encontrado especies diferentes, lo que refleja la complejidad y la hiperadaptación de este antiguo ecosistema. «Estamos hablando de un lugar que era muy complejo, que tenía muchas especies de organismos […] que seguramente habitaban lugares específicos de este ecosistema», explicó Salas-Gismondi.
La exposición permanente «Vida en la proto-Amazonía-segunda parte» presenta fósiles originales, reconstrucciones artísticas y una maqueta en tamaño real del temible Purussaurus. Entre los especímenes exhibidos se encuentran cráneos de caimanes como el Gnatusuchus pebasensis, conocido como el «caimán que se alimentaba de moluscos», y restos del delfín Pebanista yacuruna.
Para facilitar la comprensión, la muestra incluye cráneos y caparazones de un delfín, un caimán y una tortuga actuales para su comparación con las formas fósiles. El paleontólogo Salas-Gismondi adelantó que la exhibición se complementará en los próximos dos años con nuevas campañas y la descripción de más especies, asegurando que será «el deleite de muchas personas».
(La exposición se encuentra abierta al público en el auditorio del Museo de Historia Natural, ubicado en la avenida Arenales 1256, Jesús María.)
