El presidente de Rusia, Vladímir Putin, reconoció que las defensas aéreas de su país fueron responsables del derribo del vuelo 8243 de Azerbaijan Airlines, ocurrido el 25 de diciembre de 2024 en la localidad kazaja de Aktau, donde murieron 38 personas y otras 29 resultaron heridas.
Durante una reunión con su homólogo azerbaiyano, Ilham Aliyev, Putin admitió que dos misiles rusos fueron lanzados en el marco de una operación destinada a interceptar drones procedentes de Ucrania, pero que “no impactaron directamente la aeronave”.
“Los misiles no alcanzaron el avión. Si lo hubieran hecho, el impacto habría sido inmediato. Todo indica que hubo un mal funcionamiento técnico en la defensa aérea”, explicó el mandatario ruso.
Según detalló, los controladores de vuelo rusos habrían sugerido al piloto realizar un aterrizaje de emergencia en la ciudad de Makhachkala, pero el intento de descenso en Aktau terminó en tragedia.
En los días posteriores al siniestro, Moscú atribuyó el incidente a “interferencias externas”. Sin embargo, diversas versiones internacionales apuntaban desde entonces a un posible error de las fuerzas rusas. El portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, confirmó que Estados Unidos “detectó indicios” de que el avión pudo haber sido derribado por sistemas antiaéreos rusos.
Putin aseguró que su gobierno buscará reparar los daños diplomáticos con Azerbaiyán y ofrecerá una compensación a las familias de las víctimas. El anuncio se produce a pocos días de la cumbre de naciones exsoviéticas en Dushanbé, Tayikistán, en la que ambos líderes participarán.
