El paro nacional en Ecuador entró en su tercera semana este lunes 6 de octubre con el recrudecimiento de las protestas indígenas, lideradas por la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (CONAIE), para exigir la derogatoria del decreto que eliminó el subsidio al diésel. En quince días de movilizaciones, las cifras oficiales y de ONG registran un fallecido, unos 150 heridos (entre civiles, militares y policías) y más de un centenar de detenidos, algunos de ellos procesados por presunto «terrorismo».
La CONAIE ha reafirmado su intención de continuar con las protestas e incluso ha advertido con tomarse Quito, a pesar del estado de excepción decretado por el presidente Daniel Noboa. Esta medida suspende la libertad de reunión en diez provincias—Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar, Cañar, Azuay, Orellana, Sucumbíos y Pastaza—donde, según el Ejecutivo, se concentra la mayoría de los actos violentos.
En respuesta al anuncio de la radicalización del paro hacia la capital, el alcalde de Quito, Pabel Muñoz, advirtió este domingo que la ciudad “no será rehén de errores ajenos ni de amenazas”.
En medio de la tensión, el Gobierno de Ecuador expulsó al periodista español Bernat-Lautaro Bidegain, quien cubría las protestas indígenas, argumentando que representaba una “amenaza” para la seguridad del país. La Presidencia informó la medida este lunes, señalando la existencia de un informe en su contra de carácter privado.
El comunicador, que registraba las manifestaciones para el medio digital Globalat, cubrió la semana pasada el sepelio de un manifestante indígena que murió por impactos de bala en la región de Imbabura (norte), uno de los focos de las protestas. Organizaciones de derechos humanos denunciaron que el domingo Bidegain fue detenido en un proceso que calificaron de «plagado de irregularidades y violaciones al debido proceso». El periodista aseguró vía Instagram que fue deportado de Quito a Bogotá, para luego ser trasladado a España.
Imbabura se consolida como el epicentro del paro nacional, con un incremento de cierres viales como principal medida de presión. El servicio de emergencias ECU 911 reportó varios bloqueos, siendo los más afectados:
- CAÑAR: Cuenca – Zhud – Cochancay (cerrada por manifestaciones).
- CHIMBORAZO: Riobamba – Cuenca (cerrada en cantones como Guamote, Alausí y Chunchi).
Inicialmente, las movilizaciones estallaron tras la decisión del Gobierno de eliminar el subsidio al diésel, lo que elevó su precio de US $1,80 a US $2,80 por galón. La medida, que busca generar un ahorro de US $1.100 millones, afecta directamente el transporte público y podría generar un efecto inflacionario, según analistas como Gabriel Hidalgo Andrade, profesor de la Universidad de las Américas.
Sin embargo, las protestas han evolucionado, sumando al reclamo económico la denuncia de un modelo de gobierno que promueve el extractivismo, vulnera derechos territoriales y criminaliza la protesta.
La CONAIE, por ejemplo, condenó el asesinato de Efraín Fuares, un artesano kichwa muerto por las fuerzas del orden. La organización calificó el hecho de “crimen de Estado” y denunció el «rostro autoritario» del gobierno.
En respuesta, el Gobierno de Noboa denunció el presunto secuestro de 17 soldados y el presidente aseguró que acceder a las demandas de los manifestantes sería “atentar contra la democracia”. Noboa recalcó que el Estado “resistirá” y, más allá de buscar una salida negociada, declaró el estado de excepción.
El experto Gabriel Hidalgo considera que la respuesta gubernamental genera la percepción de que el Gobierno «está perdiendo los cauces institucionales y el control del Estado”. El académico sugiere que Noboa podría estar postergando la negociación a la espera del referéndum del 16 de noviembre para definir si se conforma una Asamblea Constituyente, una estrategia que calificó de “arriesgada”.
Es importante destacar que el movimiento indígena también lideró protestas masivas en 2019 y 2022 por la eliminación de los subsidios a los combustibles, forzando a los gobiernos de Lenín Moreno y Guillermo Lasso a dar marcha atrás con las medidas.
