Imagen fuente: Alex Brandon / AP Photos
Trump afirma que la situación exige el uso de la «fuerza en defensa propia», marcando la escalada de la lucha antidrogas a un nuevo nivel.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha elevado la lucha contra los carteles de la droga al nivel de un «conflicto armado no internacional», una decisión formal que, según el Gobierno, justifica el uso de la fuerza militar y los ataques contra estas organizaciones. Esta determinación estratégica permite a la Administración justificar acciones militares ofensivas, incluyendo los recientes ataques contra embarcaciones en el mar Caribe.
La medida supone una nueva y significativa escalada en la estrategia de Washington contra los grandes carteles latinoamericanos, a los que Trump había catalogado previamente como organizaciones terroristas debido al daño que el narcotráfico produce en la población estadounidense.
Justificación legal y punto crítico
El Gobierno de EE. UU. envió una notificación a varios comités del Congreso, a la que tuvo acceso la agencia EFE y que fue adelantada por The New York Times. En el documento, Trump determina que los carteles son «grupos armados no estatales» cuyas acciones constituyen un «ataque armado» contra Estados Unidos.
«El presidente determinó que Estados Unidos se encuentra en un conflicto armado no internacional con estas organizaciones terroristas designadas», detalla la misiva, basándose en los efectos acumulativos de los actos hostiles contra los ciudadanos e intereses del país. La justificación legal se centra en la idea de la «defensa propia». Según el aviso, se ha llegado a «un punto crítico en el que debemos usar la fuerza en defensa propia» para protegerse.
De acuerdo con este razonamiento, la declaración ofrece una justificación legal para que las acciones militares ofensivas sean consideradas legítimas en lugar de «asesinatos». Esto incluye los al menos tres ataques militares ordenados por el mandatario en el mar Caribe el mes pasado, que resultaron en 17 muertes, y donde al menos dos de las embarcaciones procedían de Venezuela. La orden ejecutiva también indica: «El presidente ordenó al Departamento de Guerra llevar a cabo operaciones contra ellas de conformidad con el derecho de los conflictos armados».
Implicaciones de poderes de guerra
Especialistas legales consultados por The New York Times señalan que al considerar formalmente su campaña contra el narcotráfico como un conflicto armado activo, Trump consolida su derecho a invocar poderes extraordinarios en tiempos de guerra.
Si bien el presidente está legalmente obligado a notificar al Congreso sobre cualquier operación militar en el exterior, solo el poder legislativo tiene la facultad constitucional de declarar una guerra formal. La notificación del Ejecutivo asegura que «las fuerzas estadounidenses permanecen preparadas para llevar a cabo operaciones militares según sea necesario para evitar más muertes o lesiones a ciudadanos estadounidenses».
Actualmente, Estados Unidos ha desplegado una importante fuerza militar en la región del Caribe como parte de esta operación, incluyendo al menos ocho buques de guerra, un submarino de ataque rápido de propulsión nuclear, más de 4.500 soldados y cazas de última generación F-35B enviados a Puerto Rico.
Tensión con Venezuela
La declaración de conflicto armado intensifica la presión sobre Venezuela, ya que el Gobierno de Trump acusa a Nicolás Maduro de liderar el denominado Cartel de los Soles, catalogado por EE. UU. como una organización terrorista ligada al narcotráfico, una afirmación que Caracas rechaza de forma categórica.
El Gobierno venezolano considera el importante despliegue estadounidense en el Caribe como una amenaza de agresión directa y ha respondido movilizando a su Ejército y a sus reservistas como una estrategia de disuasión.
