El trabajo en cárceles es fundamental en el proceso de reinserción social del interno. Más de 28 mil internos lo hacen a vivel nacional en los talleres de los 66 establecimientos penitenciarios del país, y por el mes morado, los internos del establecimiento penitenciario Miguel Castro Castro presentan seis variedades de turrón.
Desde muy temprano, con gran esfuerzo y dedicación, los 18 internos que trabajan en la panadería San Miguelito, elaboran seis variedades de turrones, además del tradicional. Así, destacan el de maracuyá y aguaymanto, frutos rojos, café, el andino a base a quinua, kañiwa y kiwicha, además del moradito a base de harina de maíz morado.
Diariamente, los internos producen más de 100 turrones y tienen como objetivo vender más de cinco mil unidades en el mes del Señor de los Milagros.
El subdirector del penal Miguel Castro Castro, Víctor Barco, señala que gracias al trabajo y mucha disciplina, los internos han logrado ganarse el respeto de la comunidad y la valoración de sus familias.
“Ellos tienen como proyecto de vida al recuperar su libertad, trabajar en el oficio de panadería y abrirse camino en un emprendimiento, pues reconocen que el trabajo honrado les permite generar ingresos para los suyos”, señala.
Los internos que trabajan en la panadería de este recinto penitenciario son constantemente capacitados en alta pastelería y lo hacen con productos de calidad, elaborados con las más altas medidas de higiene. En su mayoría aprendieron este oficio en reclusión y han logrado hacerse un medio de vida.
Las presentaciones de los turrones son de un kilo y medio kilo, y los precios no pasan de 25 soles, por lo que esperan que los ciudadanos interesados los adquieran y puedan colaborar con el cambio positivo que quieren lograr.
