Foto: Blog Vicens Vives
Por Valeria Cavero-Nota Especial
El 17 de diciembre de 1985, la Asamblea General de Naciones Unidas propuso un día conmemorativo para quienes aportan a causas nobles en sus respectivas comunidades, países o comunidades. Estas personas, sin un incentivo económico, tienden una mano a otros, demostrando que la empatía es un arma poderosa para construir un mundo mejor. La organización estableció el 5 de diciembre como el Día Internacional de los Voluntarios, quienes “tienden puentes entre generaciones y apoyan el desarrollo sostenible”, según su página oficial.
Un compromiso histórico con la humanidad
Marcar un punto de inicio para los actos de voluntariado sería complejo, ya que los valores que esta práctica fomenta, como el altruismo, se manifestaron con los primeros seres humanos. De acuerdo al portal de Voluntarios de las Naciones Unidas, el voluntariado como lo conocemos tiene sus orígenes en la Gran Bretaña del siglo XII, con la gestión de más de 500 hospitales por parte de miembros comunitarios. El voluntariado organizado se desarrolló entre los siglos XIX y XX.
Durante esta época, surgieron conflictos bélicos como la Guerra Civil que, además de las pérdidas, dejaban centenares de heridos sin acceso a la atención médica apropiada. Esta situación conmovió al banquero y filántropo Henry Dunant, motivándolo a fundar el Movimiento Internacional de la Cruz Roja, uno de los mayores de su tipo a nivel global. Se reconoce también a asociaciones pioneras como el YMCA (Asociación Cristiana de Jóvenes), el Rotary Club y el Lions Club.
Voluntariado en el Perú
En 2024, el programa de Voluntarios de las Naciones Unidas (UNV) presentó datos de su “Análisis del Voluntariado en el Perú (2024)”, en el que determinó que casi el 40% de los proyectos de voluntariado en el país se centran en la ayuda social (36.7%). Le siguen aquellos enfocados en apoyo a la juventud (18.8%) e iniciativas ambientales (15.1%). La UNV destacó que estas cifras corresponden al voluntariado post pandemia, período durante el cual se valoró el apoyo en ollas comunes y zonas con altos índices de pobreza. En julio del presente año, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) determinó que el 60% de personas voluntarias en el Perú se encuentran en Lima, lo que plantea una discusión en torno a cómo aplicar los programas de ayuda a diferentes regiones. El estudio concluyó, además, que la mayoría de colaboradores son mujeres y jóvenes universitarios.
