“Un asesor de lujo para la reconstrucción con cambios”… Por: Octavio Huachani Sánchez

0
750

Lima, 08 mayo 2017 (peruinforma.com/ escrito por: Octavio Huachani Sánchez).-

El pasado 10 de abril, 22 días antes de que el Presidente Pedro Pablo Kuczynski anunciara a Pablo de la Flor Belaunde, como director de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (RCC), el primer ministro Fernando Zavala, recibió en su despacho de la PCM al economista colombiano  Everardo Murillo Sánchez quien venía a presentarle sus credenciales: Murillo Sánchez había sido designado por el BID para que brinde asesoramiento al gobierno peruano en el tema de rehabilitación de las zonas devastadas por inundaciones y huaicos.

¿Y quién es él?

Para los colombianos el nombre de Everardo Murillo Sánchez está asociado con las grandes emergencias. Nacido en la ciudad de Armenia, Everardo Murillo ocupó la gerencia del Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero (FOREC) luego del terremoto de 1999. Debido a la excelencia de su trabajo, poco después el presidente Juan Manuel Santos lo nombró gerente del Fondo Nacional de Calamidades, entidad encargada de enfrentar la emergencia humanitaria producida por la ola invernal.

Pero hay más.

Murillo fue una pieza importante en el novedoso modelo de gestión de recursos públicos que se implantó a través del Forec, el mismo que permitió un uso más transparente de los US$800 millones que se destinaron para la reconstrucción del Eje Cafetero.

Es necesario señalar que a diferencia del modelo que aplicará en nuestro país, la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, con este sistema el dinero no se trasladó a los municipios ni las gobernaciones. Para ello se diseñó un esquema de contratación privada, por el cual se trasladaban los recursos del fideicomiso a los proyectos previamente definidos por cada comunidad y aprobados por el comité directivo del Forec.
La importancia de esta innovación radica en la supervisión permanente de la sociedad civil que, por medio de Organismos No Gubernamentales, vigila la ejecución de las obras. De tal forma que la ciudadanía además de participar activamente supervisando el destino de los recursos, realiza el planeamiento estratégico de su futuro y ayuda a desarrollar la comunidad acorde a sus necesidades.
En Colombia para qué este modelo sea aceptado se tuvo que bregar bastante para vencer la resistencia que generó en la clase política. Algo que debido a la oposición mayoritaria del Congreso, en nuestro país resulta impensable. Quizá esto podría explicar la reticencia del Ejecutivo para difundir la información sobre la importancia de esta visita del representante del BID.

Aunque Murillo no inventó el esquema, sin duda el manejo que le dio al fondo fue decisivo para que el Banco Mundial le hiciera un reconocimiento, al considerar que es una estrategia de gestión pública digna de ser replicada en otros países.

Debido a ello, el BID acordó que Murillo Sánchez viajara a Perú con el fin de transmitir sus conocimientos en la ejecución del plan de acción en la etapa de rehabilitación y reconstrucción. Aunque su estadía en nuestro país estaba señalada hasta el 30 de abril, mientras estaba a la espera que nombraran al director de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, Murillo acompañó al presidente Kuczynski en sus visitas a las zonas de desastre y de friaje.